En un clima de preocupación por la escalada de actos de violencia política pero con la convicción de que solo la movilización popular la detiene, miles de personas pusieron el cuerpo en la calle para manifestar que el lawfare, los discursos de odio, y las operaciones mediáticas son un límite y degradan la democracia.
Por Katy García*
En la ciudad de Córdoba, desde la emblemática esquina de La Cañada y Avenida Colón miles de cordobeses y cordobesas marcharon en repudio al intento de asesinato de la vicepresidenta de la nación Cristina Fernández de Kirchner ocurrido el jueves pasado por la noche en La Recoleta antes de ingresar a su domicilio tras firmar libros y vincularse con la militancia. La movida también se hizo apoyo a la democracia pronta a cumplir 40 años.
Como cada marcha que conmemora el Golpe de estado de 1976 brotó gente de todos lados para manifestarse contra la violencia política, el poder judicial amañado y por la restitución de Ley de Medios. La cabecera de la marcha estuvo presidida por referentes de los Organismos de derechos humanos y reafirmó en su enorme barredora que “La memoria está en la calle”. Unos pasos adelante, Emilio Pihén de H.I.J.O.S. junto a un grupo de militantes le pusieron potencia a cada consigna que acompañó la caminata. En tanto que las organizaciones territoriales y gremiales, ubicadas en Colón y Urquiza, cerraban la movilización.
Fue notable la participación de organizaciones estudiantiles, barriales, sociales y sindicales. Por caso, el Círculo Sindical de la Prensa y la comunicación (Cispren) marchó . “Para nosotros como sindicato estar en esta marcha fue muy importante porque como trabajadores de prensa y la comunicación señalamos la responsabilidad que tienen los medios de comunicación hegemónicos en la construcción del odio. Y en esto también tiene que ver un poder judicial vinculado con el lawfare y cuestionado por la sociedad. También algunos políticos que creen que pueden decir cualquier cosa irresponsablemente, incluso mentir”, afirmó, la secretaria general, Mariana Mandakovic.

Mientras pasaban las columnas, como es habitual, desde las veredas se juntaron personas a mirar. Aplauden y siguen su camino. Fue en ese lugar, cerca de la esquina de Vélez Sarsfield y 27 de abril que un hombre visiblemente emocionado intercambió unas palabras con esta cronista. Resultó ser un expreso político que recordó que junto a otros militantes como el Gordo Pipi y otros jóvenes de Barrio General Paz también marchaban con alegría en los setenta. Estuvo cautivo en el ExD2 y aún le cuesta ingresar a aquél lugar transformado en el Archivo Provincial de la Memoria.
Más adelante, Beatriz, que bajó del barrio Alberdi, sintetizó los motivos que la hicieron salir a la calle. “Vine a esta marcha porque creo que el intento de magnicidio a Cristina Fernández es un atentado, un acto de extrema gravedad para el sistema democrático”. Agregó que este hecho fue fogoneado “En parte, por las diferentes formas de violencias que incitan las corporaciones económicas y mediáticas a través de sus operadores desde hace años, descalificándola como política, como mujer, mintiendo sin pudor, inventando fake news. Por eso estoy aquí, a favor del disenso y del debate de las ideas políticas y en contra de los discursos del odio”, manifestó, mientras compraba un choripán.

La movilización reunió a una multitud conformada mayormente por una juventud entusiasta que hizo tronar la marcha Los muchachos Peronistas durante el recorrido que culminó frente al Patio Olmos. Otro de los cánticos repetidos una y otra vez con fervor sigue siendo No nos han vencido que resume un proceso de lucha desde la dictadura genocida.
Con la melodía de Todavía cantamos de Víctor Heredia esta agrupación y otras no se cansaban de repetir: “¡Somos de la gloriosa Juventud Peronista/ Somos los herederos de Perón y Evita /A pesar de las bombas/ de los fusilamientos/ los compañeros muertos/ los desaparecidos… NO NOS HAN VENCIDO!
Diferentes grupos, identificados con banderas, remeras, carteles y barredoras exigieron el cese de los discursos de odio y las noticias falsas que día a día se propalan por los medios de comunicación. También reclamaron la vigencia de la ley de medios que el gobierno de Macri apenas asumió derogó los puntos centrales antimonopólicos vía Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU).
Como no podía ser de otra manera las familias que asan y venden choripanes -que alguna vez quisieron erradicar de la calle- estuvieron de parabienes. Lo mismo que los vendedores de banderas argentinas.

Tras la lectura de un documento y la entonación del Himno Nacional se dio por terminado el acto. No obstante los grupos se quedaron a conversar, reencontrarse con otros y otras sin dejar de vivar a Cristina, promoverla como futura presidenta, cantar y tocar los redoblantes por un largo tiempo. Y a pesar de los pesares la alegría y un toque de humor siempre son bienvenides. Como esta postal producida por un grupo de mujeres sentadas en sus reposeras tras marchar emularon a les pibes de la Cámpora entonando: ¡Cristina, Cristina Corazón, aquí tenés las viejas para la liberación! Y la risa inundó el espacio que va de la fuente a dos metros!
Este sábado, el Congreso de la Nación repudió el ataque a la vicepresidenta Cristina Fernández. El PRO se retiró del recinto, el FITse abstuvo y el partido libertario no votó.

*Agencia Prensared. Imágenes captadas con celular Prensared.
www.prensared.org

