Después de 50 años la tierra los devuelve

La identificación de ocho personas desaparecidas tras los hallazgos encontrados en la loma del Torito, elevan a 38 las personas  que dejan de ser desaparecidas. Cómo reciben las familias los huesos de sus seres queridos después de 50 años de búsqueda.

Por Katy García*

Ante una sala llena, el pasado viernes, el juez Hugo Vaca Narvaja, informó quienes son las ocho personas que dejaron de ser desaparecidas. Junto al equipo de antropológos integrado  por Silvana Turner, Laura Catelli, Anahí Ginarte, y el geólogo Guillermo Sagripanti, se ubicaron las familias de los aparecidos.

Miguel Ceballos, secretario de derechos humanos, trata y género del  juzgado n°3, agradeció a  las numerosas personas que trabajan en esta tarea y las mencionó. Desde las organizaciones del  estado, instituciones, funcionarios, empleados, estudiantes  que cooperan y coadyuban para continuar con los trabajos que se realizan en el  campo y el laboratorio. Luego, le dio la palabra al juez quien nombró a los aparecidos en este orden: Alejandro Jerez Bodereau (con su anuncio el agosto se llego a 30 identificados), Néstor, Albino Acosta, Pascual Delfín Ludueña, Claudio Norberto Nardini, Cecilia Alicia Pessina de Ávila, Mónica Protti de Guillén, Mercedes del Valle Ramírez, María Luisa Salto y Juan Carlos Soulier.  En total, son 38 las personas identificadas.

Por ultimo destacó el trabajo del equipo propio, coordinado por el secretario Ceballos.  Contó que el día anterior visitaron el campo  medios internacionales interesados en este acontecimiento. También dijo que se editó un dossier digital informativo que da cuenta del trabajo que se ha realizado hasta el mes pasado.

Foto collage: EEAF

Emociones, alegría, dolor, y agradecimientos

Seguir luchando

La primera en tomar la palabra fue una de las hermanas de María Luisa Salto. Contó que de 10 hermanos quedaron 8 vivos y dos fallecieron. Marita estudiaba medicina y militaba en la JUP(Juventud Universitaria Peronista). Fue secuestrada, torturada, asesinada y desaparecida por la dictadura civico militar.

“Después de 50 años para nosotros es una alegría poder recuperar un poquitito de ella y poder llevarla a Cipoletti  para que esté con mis padres y mi hermano fallecido. Pero también somos conscientes de que esto no termina aqui. Tenemos que  seguir luchando por memoria, verdad y justicia. Toda nuestra solidaridad a todos los familiares y siempre reivindicando la búsqueda de una sociedad mejor para todos”, expresó.

Dos tragedias

La hermana de Cecilia Pesina de Ávila narró cómo fueron los hechos. “En aquellos días trágicos, el 13 de agosto de 1976,  en un “enfrentamiento” muere mi cuñado Benjamin Ávila; pero el caso es que fue asesinado. Esa noche van a buscar a mi hermana en el departamento. Estaba con su hijita tres años”. La llevan a ella  y dejan a la nena con los vecinos. Al otro día, se entera la familia. “Mi padre, que vivía en Rio Tercero, se entera y quiere venir a Córdoba a buscar a su nieta. Le pide un consejo al director de Fabricaciones Militares en esta situación tan difícil porque  había trabajado 20 años en la contaduría de la fábrica. Lo escucha y le dice que informe en la comisaría que se estaba ausentando. Llegó un falcon verde y lo traslada. Esa noche, estaba con la nena  en su casa con la familia y su madre cuando “irrumpe  un grupo de tareas pero nos deja en paz”. A los días, llega el padre, golpeado, lo habían liberado de la D2.

Años después, se presentaron ante la fiscalia a cargo de Lopez de Filoñuk. Se abrieron dos causas: Gómez y Ponset, pero no fueron elevadas a juicio.

El huesito  me cuenta cosas

“La semana pasada recibí esta tremenda noticia que no esperaba”, comenzó. Pensaba que podría haber estado en la D2 y enterrada en otro lugar. Descartaba que haya estado en La Perla porque nadie la había visto. “Me conmovió y me sorprendió el hallazgo y me cuentan que encontraron un hueso y lo llamé El huesito que habla, que me cuenta cosas. Es el metacarpo de la mano derecha. Con esa mano, Cecilia  escribió cuentos adolescentes, hizo apuntes, elaboró temas de su profesión de psicóloga, había ejecutado Mozart, Schubert , Beethoven y con esa manito, encontraron esa partecita”.

El otro dolor  es “la ausencia de Carolina, la hija de esos seres extraordinarios Cacho y Cecilia ( un pedacito de ellos dos, dirá más adelante) que le costó mucho vivir y cómo encausar su propia vida. Hace dos años que no esta con nosotros, murió de un tumor. La segunda tragedia y no la pude retener…”.

“Cuando me dicen  que esto cicatriza, sí, en cierto aspecto; pero, no significa olvido sino compromiso para seguir trasladando esta historia a las nuevas generaciones para que entiendan lo que le  pasó  a aquella juventud  maravillosa ¡gloriosa! ¡gloriosa!, que soñábamos”.

Tío Tolo recuperó su identidad

Soy Rosa Ludueña, sobrina de Pascual Delfin Ludueña, desaparecido. “Encontraron un hueso, en este caso del pie, que sabemos deja huellas. Él, dejó una muy importante  en nuestra familia y ojalá que se extienda  a toda la sociedad que todavía no comprende la magnitud de esto. ‘Lo llevaron a Tolo’, esas fueron  las palabras que dijo mi tío Saúl, la noche oscura del 24 de marzo de 1976. Palabras que, como dagas, se clavaron en mi mente de niña y apretujaron mi pecho. ¿Quién se lo llevó, dónde, por qué? Estamos hablando de mi tío Tolo, el  mas joven, de 29 años, empleado de Fiat, y delegado sindical. Esa mañana lo buscaron en su casa, vestidos de verde, armados, sumamente violentos, destruyeron su ropa. imponen  miedo,  terror. Solo había dos mujeres, mi abuela y mi tía. Él en su honestidad, de ser un buen tipo, se presentó a la comisaría. Nunca más volvió. Y comenzó un infierno de angustia, de dolor, de tristeza infinita. Mi abuela Petrona, todos los días de su vida lo llamaba a su Tolito. Y así murió. Sin saber nada, sin velar sus restos, sin saber la verdad”.

Cerró con algunos versos de La Memoria, himno de los derechos humanos.   Todo está guardado en la memoria, sueño de la vida y de la historia…libre como  el viento, de León Gieco. Sostuvo que “Esta verdad,  no está amarrada, es libre, aunque sea dolorosa, nos acerca a la justicia y nos aproxima a la paz, entonces ¡Merecer la vida no es callar ni consentir tantas injusticias repetidas, es una virtud, es dignidad, es la actitud de identidad, más definida! La identidad que te robaron tío Tolo, como a tantos valientes como vos”. Instó a despertar conciencias adormecidas para  poder decir Nunca Más!

Néstor está con nosotros

“¿Qué decir de Néstor? nuestra familia Acosta Ludueña estaba  conformada por mi mamá, Sara, ama de casa y mi papá Cipriano, que trabajaba en el Ferrocarril Mitre, y mis hermanos Néstor, Mario, Dardo y yo. Realmente estos momentos nos han impactado mucho. No sabíamos donde estaba, al no tener un cuerpo. Algo  presentíamos, pero no sabíamos. Eramos una familia trabajadora, honesta. Vivíamos en Barrio Taller Sur, fuimos al colegio en barrio Ferroviario -primaria y secundaria- y egresamos en 1974. En 1975, Néstor ingresó al ferrocarril, militaba en el PRT. Alli trabajaban Graciela Torres y Oscar Ojeda, también secuestrados y desaparecidos la misma noche”.

“A 50 años de lucha, podemos decir que Néstor está presente. Dejó de ser ausente, dejó de ser un desaparecido y eso es muy importante. La lucha dio sus frutos para que la verdad salga a la luz”. Agradeció a todos los que trabajan en esta tarea y pidió que se comprometan en la búsqueda porque “los desaparecidos nos faltan a todos. Memoria, verdad y justicia”.

Después de 50 años la tierra los devuelve

“Estoy muy emocionado. Las lágrimas se me caen solas de alegría. Soy Sebastián Soulier, me dicen el Negro, soy hijo del otro Negro: Juan Carlos Soulier. Me puse el pañuelo (de H.I.J.O.S.) porque no vengo solo. Hace 50 años que nosotros los buscamos. Yo, mi familia y un montón de otras familias, porque este logro es colectivo. En mi familia quedan dos desaparecidos, mi tío Luis y mi mamá. El Negro Carlos volvió de ese lugar de oscuridad y podemos abrazarlo. Necesito agradecer al EAAF, por su enorme trabajo, al Juzgado y al juez Vaca Narvaja y su equipo por la labor y por ser tan humanos. A la cooperativa Robi Santucho, a los gobiernos,a las universidades de Rio Cuarto y nacional, y a ciencias sociales que hacen mucho por nosotros”.

Le agradeció  a su “familia amorosa  por la búsqueda” de las abuelas Francisca Guillen y Dora, los abuelos Luis Fredy  Soulier y  Marcelo Diaz. A las tías Estela,  esposa del tío Luis; Silvia, que vive en Rosario y  Julia, hermana de su madre, y a los primos.

“Toda la vida buscamos y ahora aparece el Negro. Me hubiera encantado que mis abuelos y tías estuvieran. Pero las cosas vienen cuando vienen… Reconoció la labor de los organismos y a HIJOS, “organización que me cobijó, mis hermanos de la vida. Los nombro porque es la historia  nuestra, de la sociedad, y por la insistencia y persistencia en buscar memoria, verdad y justicia”.  Asimismo, mencionó al colectivo de querellantes del que es parte.

 Hasta que los encontremos a todos

“Tengo dos desaparecidos en mi familia, y ahora a mi viejo que volvió. El 15 y 16 de agosto de 1976, nos llevaron a todos, a mis abuelos, tíos y a mí. Pero me devolvieron, tuve suerte. Según la familia fue porque era “negrito””, dice en tono humorístico. Destacó la labor de “las viejas” que son un faro. “Después de 50 años la tierra los devuelve”, concluyó.

Mas adelante reflexionó sobre la posición del presidente y un grupo de legisladores. “Pareciera que está todo mal ¿no? digo, porque el  presidente en su discurso del 24 de marzo reivindica la última dictadura militar; hay diputados nacionales que se toman una combi y  visitan a los represores. Es como muy raro.Porque hay una certeza que indica que: se secuestró, trasladó, asesinó, enterró y volvió a sacar. No son esqueletos, son huesos. Pedacitos. ¿Hasta donde? y de este lado amor (..) seguimos pechando, es nuestra tarea hasta que los encontremos a todos”.

Mantener la memoria

Una de las hermanas de Mónica Protti de Guillén, luego de agradecer a quienes trabajan por la tarea que realizan dijo: “Nosotros en estos 50 años, como familia intentamos a la par de buscar la verdad y justicia, mantener la memoria de vida de Mónica, nuestra hermana. Porque consideramos que  es importante para nuestra descendencia. Esa muerte injusta, que queda ahora demostrada con el reconocimiento de su ADN, es un pedacito de ella. Personalmente, antes de este hallazgo era reticente a que me entregaran un huesito pero cuando se dio el hecho me acordé del verso de una canción (de Gustavo Cerati) que dice: “Desordené átomos tuyos para hacerte aparecer” y eso me reconcilió con el hallazgo”.

Seguir construyendo

La familia de Jerez Bodereau envió una carta de agradecimiento dirigida a juez Vaca Narvaja. Fue leída íntegramente por Nicolás Castiglioni. Un tramo del texto que firma María Alejandra Jerez, dice lo siguiente:

“La felicidad de poder darle un cierre a esta dolorosa búsqueda y que la incertidumbre de saber cuál fue su destino y tener una respuesta final nos genera un sentimiento indescriptible,  y colma de una profunda Paz y Felicidad a nuestra familia. La esperanza de seguir hallando y reconstruyendo nuestra historia sigue en pie. Para ello es fundamental tomar conciencia de lo necesario e imprescindible que es seguir acercando datos y donando sangre para que muchas otras familias también puedan alcanzar la verdad y reencontrarse con la memoria de sus seres queridos. El trato es absolutamente confidencial y respetuoso. Como sociedad tenemos la posibilidad de seguir trabajando por el país que muchos soñaron y que hoy tenemos el deber de seguir construyendo. Muchas gracias”.

La familia de Claudio Norberto Nardini , avisó que por diferentes razones  no podían estar presentes. El ahora aparecido, tenía 34 años. Trabajaba en la empresa láctea SanCor, y militaba en el gremio.  El 23 de abril de 1976 fue secuestrado y permanecía desaparecido.

*Periodista. Agencia Prensared. Foto principal: Facultad de Filosofia y Humanidades (FfyH-UNC).

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