De “tarados”, “llorones” e industriales tímidos

La UIA no se animó a hacer un comunicado contra los insultos que les propinó Caputo. La central no pudo consensuar una respuesta oficial y su presidente hizo una crítica leve. Los industriales de Santa Fe, más duros. El antecedente de las agresiones del macrismo.

Por Leandro Renou*

La historia se repite, la primera vez como tragedia. En marzo del 2018, el ministro de la Producción de Mauricio Macri, Francisco “Pancho” Cabrera, calificó de “llorones” a los empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA) en un contexto de destrucción del entramado productivo. Hace unas horas, el ministro de Economía de Javier Milei, Luis Caputo, que también estaba en aquel gabinete, calificó a los empresarios de la UIA de “tarados”. En el primer caso, la respuesta fue tibia, en el segundo, el actual, institucionalmente nula o individualmente fría. Con el atenuante de que la crisis fabril es, hoy, mucho peor que la del gobierno PRO.

Las posiciones de los empresarios respecto al gobierno muestran, además, que salvo tres o cuatro cabos sueltos que se enojaron fiero por los exabruptos, el resto se contuvo o declaro de manera liviana para evitar choques con un gobierno que los arrasa verbalmente. Tan serio es el tema que la UIA no pudo consensuar un comunicado oficial y dejó solas a las cámaras del interior, una de las cuales, la de Santa Fe, levantó la voz con fuerza real contra el ministro y la (no) política oficial. Lo hizo con la premisa razonable de que la existencia de la agresión es grave, porque se monta en una crisis de desindustrialización que debería poner en un grito a cada uno de los industriales del país.

La historia empezó cuando “Toto” Caputo declaró que “parece que veníamos de un boom de industria, que desde 2011 a 2023 la economía venía espectacular, que la industria era competitiva y crecía espectacularmente. Era exactamente lo contrario”. Y agregó que “la industria en esos años, en el modelo de los cracks anteriores, cayó 10% a pesar de estar subsidiada en tarifas por todos los argentinos, porque todos los boludos como nosotros pagábamos las cosas 10 veces lo que valían. Para todos los tarados que hablan de la industria…”.

Según supo Página I12, ante semejante afrenta, sólo dos o tres de la mesa chica de UIA, el Comité Ejecutivo, levantaron la voz en los chats de los ceos fabriles. Pero no hubo consenso para salir con un comunicado oficial de la entidad. Sólo, con ánimo de tirarse sobre la granada y no dejar el vacío, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, habló en radio con una corrección admirable para semejante contexto. Lo primero que dijo es que “no voy a entrar en polémicas”, para luego agregar que las de Caputo “no son declaraciones felices que ayudan al diálogo que tanto se necesita para sacar a este país adelante”.

En esa línea, Rappallini casi que le hizo una caricia al modelo al reflexionar, luego de la fuerte agresión, que la industria “no es incompatible con defender la estabilidad macroeconómica, la baja de la inflación, el equilibrio fiscal y la normalización de la economía”. Música para los oídos oficiales, empresarios validando el ajuste y poniendo la otra mejilla. Para del problema de la burguesía y la política argentinas.

En la misma línea que Rappallini se manifestó Elio del Re, de los metalúrgicos de ADIMRA. Más habituado a la crítica dura, esta vez se moderó. “No voy a polemizar con el ministro, no tiene sentido. Él es el ministro de Economía de la Argentina; yo soy un simple dirigente industrial”, dijo, y puntualizó que “no hay país desarrollado del mundo que no tenga un sistema industrial fuerte, que colabore con el sistema de ciencia, tecnología y educación.”

Los santafecinos, con los tapones de punta

Bajo el título de “La industria argentina merece respeto y diálogo”, desde la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) salieron en los medios y con un comunicado oficial contra Caputo, algo que la UIA no pudo hacer.

“Nuevamente, manifestamos nuestro más enérgico rechazo a las expresiones del ministro de Economía, Luis Caputo, quien calificó de manera despectiva a quienes expresan preocupación por la situación de la industria nacional”, expresaron.

Remarcaron, además, que “la descalificación y el agravio no constituyen una respuesta a los problemas que atraviesa el aparato productivo. Las industrias argentinas enfrentan una realidad compleja, caracterizada por la caída de la actividad, la pérdida de competitividad, el aumento de los costos y la incertidumbre para invertir y sostener el empleo”.

Asimismo, los empresarios de FISFE resaltaron que “quienes representamos al sector industrial tenemos la responsabilidad de advertir sobre estas dificultades y de proponer soluciones. Descalificar esas voces no contribuye al debate democrático ni a la construcción de políticas públicas que permitan recuperar el crecimiento”.

Por último, aseveraron que “la industria es un pilar fundamental del desarrollo nacional. Genera empleo de calidad, impulsa la innovación, agrega valor a la producción y fortalece las economías regionales. Por ello, merece ser escuchada con respeto, independientemente de las diferencias que puedan existir”. Y que “reafirmamos nuestra vocación de diálogo institucional y convocamos a todos los actores públicos y privados a sostener un intercambio basado en el respeto mutuo, los datos objetivos y la búsqueda de consensos que permitan construir una Argentina con más producción, inversión y trabajo. La industria no necesita agravios. Necesita políticas que promuevan el desarrollo y un diálogo serio entre el sector público y el sector privado”.

*Periodista especializado en economía. Fuente: https://www.pagina12.com.ar/ Página 12.

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