El gobierno más represor desde 1983. Organizaciones como Correpi y Reporteros sin Fronteras denuncian la censura como única en la historia y el mismo presidente se ha declarado enemigo del periodismo con insultos y cerrando la sala de prensa de la Rosada. Qué hay detrás de los ataques sistemáticos contra la prensa.
Por Inés Hayes*
Hace unas semanas, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI), calificó al gobierno de Javier Milei como el más represor de la democracia desde 1983. Según el informe, el 10% de las más de 10,000 muertes por represión estatal registradas desde el regreso democrático ocurrieron en los últimos dos años. Por otra parte, tanto el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), como la Federación de Trabajadores de Prensa (Fatpren), la Carrera de Comunicación de la UBA, Periodistas Argentinas y Sipreba señalan que el ataque directo del presidente al periodismo nunca fue tan alto.
Según el informe anual del Monitoreo de Libertad de Expresión de FOPEA, en 2025 se registró un récord de 278 casos de ataques contra periodistas.
El análisis, presentado en el contexto del Día Mundial de la Libertad de Prensa (3 de mayo), advierte sobre el peso de la violencia de origen estatal o paraestatal, incluyendo acciones de funcionarios, fuerzas de seguridad y actores vinculados al Gobierno en el ecosistema digital. Desde el inicio de esta gestión nacional, se produjeron 137,6% más de episodios.

Alicia Miller, coordinadora de la Comisión de Libertad de Expresión de la organización reveló “durante el 2025 hubo 20 demandas contra periodistas. Una cifra muy superior a lo que se recuerde desde el regreso de la democracia. También se produjeron 9 amenazas de demandas” y detalló 28 restricciones de acceso a la información, 10 casos de censura, 4 ataques contra bienes del medio o del periodista y cuatro abusos del poder estatal, como detenciones indebidas o abusos de las fuerzas de seguridad. Por supuesto que el caso más grave es el de Pablo Grillo a quien casi lo matan con el disparo de una granada de gas lacrimógeno cuando cubría la movilización de los jubilados.
Thiel y después…
Un día antes de que llegara a la Argentina Peter Thiel, uno de los dueños de Palantir, empresa de vigilancia paraestatal de Estados Unidos, el gobierno acusó a la periodista Luciana Geuna y al camarógrafo que la acompañaba durante una jornada en Casa Rosada, de haber ido contra las leyes por filmar en los pasillos de la casa de gobierno y echó a los 60 periodistas acreditados. Desde que nació la Sala de Periodistas en 1944, salvo durante la última dictadura militar y por unos pocos días, nunca antes había sido cerrada. La reunión con Thiel no tuvo cobertura. “No es casualidad”, dice la periodista y escritora Valeria Di Croce. “Fue justo el día que llegaba uno de los empresarios más polémicos y más opacos que tiene Occidente, que es Peter Thiel. Yo no lo veo como una casualidad, sino más bien como la intención del Gobierno de que no hubiera registro de con quién se reunió, de qué se estuvo hablando, de que no se filtraran notas y de que nadie se pudiera acercar a él para hacerle entrevistas. Thiel tiene un perfil siempre muy bajo y muy reservado y se juntó con Quirno y el presidente de la nación. El primer dato de esa foto no es sólo quiénes son estos personajes, sino historizarlos porque una gran estrategia que tiene este tecnoimperialismo y el ecosistema mediático digital, es deshistorizarnos y sacarnos el contexto de lo que está pasando”, detalla la autora de El arca de Milei (Futurock).

Durante esa reunión, que no pudo ser cubierta por la prensa, dice Valeria que viene investigando a los tecnócratas desde hace años, junto a Thiel estaba Pablo Quirno, quien en febrero de este año fue invitado por Marco Rubio, el secretario de Estado estadounidense, a una especie de acuerdo de exclusividad en la cadena de provisión de lo que se conoce como minerales críticos y tierras raras. “Marco Rubio tiene a cargo de la Secretaría de Estado al Ministerio de Minerales Críticos. Así de importante considera Estados Unidos estas materias primas que creó un ministerio exclusivo. Estos liberales libertarios dicen que hay que tener cada vez un Estado más chico mientras Estados Unidos crea un ministerio específico, ya no de energía, ni de minería, sino de minerales críticos, porque es la materia prima que más ansían tener”, explica Di Croce.
Y detalla: “Quirno firmó en representación de la Argentina esa exclusividad y no creo que sea casual que sea él, el canciller argentino, quien estaba sentado en la mesa porque él fue el garante tanto del acuerdo comercial con los Estados Unidos, que le permite el acceso a datos a este tipo de empresas, sino que también garantizó frente a Marco Rubio, Scott Bessen y otros funcionarios estadounidenses, en pos de la seguridad nacional estadounidense, el acceso a estos minerales críticos. El presidente de Argentina, que se apropió de un gobierno electo democráticamente, no vino a destruir el Estado sino a apropiarse del Gobierno para garantizarle a estos empresarios el saqueo de nuestro territorio”.
Una de las periodistas que cubre históricamente la Casa Rosada es Silvia Mercado, quien sufrió la violencia presidencial desde la primer ahora: “Milei se peleó con nosotros y nosotras ni bien asumió y a mí fue a una de las que primero insultó por el asunto de los perros. Yo estaba trabajando para La Nación + y pasé una información oficial y él comenzó a gritarme y después tuve una presión enorme para que pida perdón de parte del medio. Yo no iba a pedir perdón porque di una información que era oficial. Después me quedé sin el trabajo porque tenía que renovar contrato a partir del mes siguiente y no me lo renovaron y me costó mucho después recomponerme laboralmente”, cuenta a Las12 la periodista.
“Luisa Corradini también fue insultada por su cobertura en el primer discurso de Milei en Davos, cuando contó realmente cuánta gente había. El blanco fuimos primero las periodistas mujeres, pero después se la agarraron con los varones también y de diferentes medios”, cuenta Mercado, quien también subraya la solidaridad que tuvieron de organizaciones feministas del país y de otras partes del mundo.
Es conocido el ataque frecuente a María O’Donell y la judicialización contra Julia Mengolini y hasta la persecución que sufrió Nancy Pazos por el ex ministro de Justicia, Cúneo Libarona. En un informe titulado Oíd Mortales, la colectiva Periodistas Argentinas señala la persecución a la prensa y sobre todo a las mujeres periodistas y además de detallar los casos de Grillo, Mengolini y Pazos, suma el de Manuela Calvo, periodista que cubrió y acompañó a la mamá de la niña Arco Iris y que fue perseguida por el poder de toda la provincia y tuvo que exiliarse por amenazas a su hijo.
En Argentina, explica Di Croce, desde la llegada de Milei en 2023, se ha propuesto convertir a la Argentina en una colonia digital a partir de la reprimarización de la economía y en pos de favorecer a las corporaciones internacionales vinculadas al Capitalismo de Plataformas. Esto se da en el marco de lo que llama Tecnoimperialismo, la fase superior del Capitalismo de plataformas. En este contexto, dice Valeria, urge pensar cómo se relaciona la violencia de género con el Capitalismo de Plataformas, por qué hablar desde Argentina de caza de brujas en el siglo XXI vinculado a las tecnologías, quiénes protagonizan la cacería a nivel global y local y por qué, hay articulación entre el poder económico y político de las potencias y Argentina, qué es el homo deus siliconiano, qué es el Tecnoimperialismo, qué implica ser una colonia digital, cuáles son las consecuencias de la reprimarización 3.0, qué está en disputa, además de la soberanía de los cuerpos, los territorios, y el bien común.

“En el contexto actual, donde el gobierno propone la destrucción del Estado y se apropia del gobierno para habilitar el saqueo del territorio cabe preguntarse dónde queda la población. La “cacería de brujas” es un procedimiento que valida la apropiación del capital y la renta (en este caso vinculada a las plataformas) y justifica bajo el concepto de “batalla cultural” señalar como enemigos a las comunidades de pueblos originarios, transfeminismos, colectivos ambientalistas e inmigrantes”, explica Di Croce.
Hace años que Valeria viene estudiando el tema de “nuevas” derechas y género. “Esa deriva me llevó a profundizar el estudio sobre los propietarios de las plataformas, su relación con la derecha política y la consolidación de un complejo tecnológico militar que somete cuerpos y territorios. Como patagónica además adquiere mayor interés el tema a partir del anuncio de la posible instalación de un Centro de Datos en la región del sur para garantizar el extractivismo de datos y bienes naturales comunes. Mi militancia política además me inscribe en una tradición contraria a la del gobierno actual que pretende hacer de la Argentina una “colonia digital” al servicio de los intereses del Imperio y sus corporaciones tecnológicas”, explica.
Y concluye: “Somos poseedores de grandes extensiones de tierra, minerales críticos (litio y cobre entre otros), tierras raras y fuentes de energía; todo lo necesario para que las principales empresas de Estados Unidos (nuestro principal prestamista y aliado del gobierno) sigan acumulando capital. Las consecuencias para la comunidad serán negativas, advertir sobre esto y pensar alternativas es una de las motivaciones personales (que no es nunca ajena a lo político y lo social y que involucra la dimensión crítica hacia el poder económico)”.
Según Reporteros sin Fronteras, la Argentina ocupa el puesto 87 en su clasificación mundial de la libertad de prensa durante 2025. El conteo se realiza entre 180 países y Argentina cayó 47 lugares en dos años.
*Periodista y docente universitaria. Fuente Página 12 https://www.pagina12.com.ar/ Fotos del medio.
www.prensared.org.ar
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