El Peronismo frente al desafío de reconstruir mayorías

Es hora de volver a sumar y abrir puertas dice el analista refiriéndose al peronismo y sus corrientes  principales rumbo a las elecciones 2027. En un contexto que según las consultoras 6 de 10  desaprueban la gestión de Milei,  será central cómo la dirigencia amplíe el espacio para “volver a disputar el futuro”.

Por Álvaro Ruiz Moreno*

Con Javier Milei como antagonista común y Victoria Villarruel como límite infranqueable, las principales corrientes del peronismo coinciden en que solo una amplia construcción política podrá devolver competitividad en 2027. La consigna que empieza a imponerse: volver a sumar, incluso a quienes se alejaron.

La política argentina atraviesa un momento de reconfiguración acelerada. En el peronismo, las señales ya no son aisladas: hay una convicción compartida de que el camino hacia 2027 demanda amplitud, reunificación y una convocatoria que exceda largamente las fronteras partidarias tradicionales. El encuentro entre Cristina Fernández de Kirchner y Miguel Ángel Pichetto, ocurrido hace algunas semanas, actuó como un indicio contundente de ese cambio de clima. Si la visita del exsenador al departamento de la expresidenta dejó algo claro, es que el PJ está dispuesto a revisar viejos vetos para volver a ser competitivo.

En los tres grandes polos internos —el cristinismo, el kicillofismo y el massismo— comienza a consolidarse un diagnóstico común: frente al proyecto de Javier Milei, la oposición debe ensancharse. La única condición para incorporarse a la reconstrucción opositora es justamente esa: estar en las antípodas del modelo libertario. Y, al mismo tiempo, aceptar un límite ético compartido por todos: la figura de Victoria Villarruel. Ninguno de los sectores está dispuesto a convivir políticamente con quienes reivindican el terrorismo de Estado.

Wado de Pedro, una de las voces con mayor ascendencia en La Cámpora, lo sintetizó días atrás con crudeza. Dijo que no se sentaría con Villarruel y recordó que no puede haber diálogo con quienes todavía justifican a los genocidas. Su postura, lejos de ser un gesto aislado, refleja la sensibilidad transversal del peronismo en torno a la memoria y los derechos humanos. Ese es el umbral que nadie está dispuesto a cruzar.

Más allá del límite moral, hay una agenda concreta que comparten los sectores de Axel Kicillof y Sergio Massa: rearmar una coalición centrada en la producción, el trabajo, la educación pública, el desarrollo tecnológico y la defensa de la soberanía económica. En ese marco, los dirigentes bonaerenses ya hablan de sumar a todos los que enfrenten el proyecto libertario, sin importar su procedencia partidaria previa. Incluso se mencionan acercamientos potenciales a sectores del radicalismo y del peronismo cordobés, dos territorios clave para cualquier armado federal.

La foto política del momento muestra también a Pichetto moviéndose con intensidad para ocupar un lugar en este proceso de reconstrucción. Su visibilidad reciente —reuniones con figuras diversas y un acto junto a Guillermo Moreno— se potencia a partir del guiño inicial que significó su encuentro con Cristina. Pero dentro del peronismo no todos le reconocen volumen territorial, y algunos consideran que intenta subirse a cualquier tablero disponible.

Al mismo tiempo, dirigentes de la órbita de Kicillof mantienen conversaciones discretas, como la que protagonizaron Carlos Bianco y Emilio Monzó, un encuentro que habilita, al menos, la posibilidad de nuevos puentes. Nadie habla de acuerdos inmediatos, pero sí de algo más valioso: diagnósticos compartidos y diálogo político.

El peronismo sabe que el 2023 dejó heridas profundas, desorientación interna y una derrota contundente. Pero también sabe que, en la Argentina, la reconstrucción nunca nace del repliegue: surge de la capacidad de convocar y de escuchar. La dirigencia empieza a advertir que la única manera de volver a disputar el futuro es ampliando el presente.

La pregunta ya no es si el PJ debe abrirse. La pregunta es cuán amplio está dispuesto a ser. Y todo indica que la respuesta será central para definir el mapa político rumbo a 2027.

*Abogado y jardinero. Agencia Prensared. Imagen ilustrativa El Cronista. 

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