Talento, calidad humana y profesionalismo

Emotiva despedida al reconocido diagramador, precursor de la infografía y caricaturista  Luis León Yong (1958-2020).  La noticia de su fallecimiento, ocurrido el sábado por la tarde, rápidamente circuló por las redacciones y se tradujo en palabras como las que titulan esta semblanza escrita por uno de los editores del diario Cooperativo Comercio y Justicia. El texto recrea momentos vividos en la sala de redacción que dan cuenta de su personalidad y legado.  Trabajó en varios periódicos  y revistas. Entre ellos, Clarín, La Voz del Interior, Los Andes de Mendoza, y El Diario de Villa María. 

Por Pablo de la Vega*

El trabajo en la redacción de un medio se ha vuelto tan vertiginoso como despiadado. Y en la actualidad nuestra atención (la de quien transmite información y la de quien la consume) está cada vez más fragmentada, bombardeada por cientos de estímulos desde diferentes canales. Redes sociales, dispositivos móviles y nuevas formas de consumo de la información reconfiguran el trabajo periodístico a cada momento. Ello exige acompañar esa realidad con una utilización más creativa de los recursos y optimizando cada vez más el tiempo.

En eso hacía hincapié casi a diario nuestro compañero Luis León Yong. Y, así, también demostraba su tremenda capacidad para adaptarse. Cambios de paradigma que tuvo que “surfear” para mantenerse vigente en los medios impresos.

Frecuentemente parafraseaba al director del periódico estadounidense USA Today, a quien le preguntaron cúal era su principal competidor: “Mi principal adversario es el tiempo”, fue la respuesta.
Yong repetía eso casi como un mantra. Como una forma de explicar que si se quería superar más aliviado los dead lines de entrega de páginas (del diario o de cualquier suplemento) la pelea comenzaba mucho antes. En la premaquetación o incluso en el esbozo de la idea a publicar.

Probablemente los lectores de Comercio y Justicia y periódicos como Clarín, La Voz del Interior, Los Andes de Mendoza o El Diario de Villa María no tengan presente el nombre de Luis y eso se explica porque él ponía su trabajo, y sólo su trabajo, en el foco de atención. Creo que no concebía otra forma de hacerlo.

Con un poder de síntesis casi mágico dejaba los datos claves de una infografía o de una ilustración en el centro de la escena. Con dos trazos. Sin datos superfluos, sin información confusa y sin los vedetismos tan habituales en la profesión.

Impulsor permanente de la infografía, de la que fue pionero en Córdoba, su impronta podía seguirse en más de 20 suplementos publicados por Comercio y Justicia Editores anualmente, como El Inversor y la Construcción, Factor, Valor +, anuarios y ediciones aniversario. O los suplementos para el Día del Abogado, el Día del Magistrado o especiales de elecciones.

“Menos es más”, decía sin perder su humor cada vez que las horas de trabajo nos caían encima tratando de entregar una publicación a tiempo. Enfocarse, no desviarse del objetivo, no destinar tiempo a lo redundante o inútil… “Menos es más”, insistía.

Después de 12 o hasta 14 horas de trabajo continuo la premisa no debía olvidarse: entregar el material en la fecha para la cual nos habíamos comprometido, porque ese compromiso también era con el área de impresión, con la de distribución y, en definitiva, con los sucriptores y lectores.

Con premios internacionales y nacionales en diseño, infografía e ilustración en su haber, Luis se caraterizaba por su perfil bajo y su generosidad profesional enorme.

Con la idea de mejorar el trabajo colectivo también integró el Consejo de Administración de esta empresa, con convicción, pese a la carga horaria extra.

Alguna vez nos regaló, a quienes integramos esta redacción, una caricatura de cada uno de nosotros, con rasgos exagerados, claro. Pero quien podía ver un poco más allá de lo evidente descubría que los retratos incorporaban también elementos de nuestras vidas personales, porque Luis sabía escuchar. Con una gran humildad.

La ausencia de Luis Yong en Comercio y Justicia es una mella profunda en nuestra memoria. Elegimos llenar ese vacío con el recuerdo de su experiencia transmitida, su contracción al trabajo y su calidez humana. Allí seguirá viviendo un gran profesional y un gran amigo.

*Periodista, editor de Comercio y Justicia. Nota publicada por https://comercioyjusticia.info

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