Las mujeres palestinas entre la pobreza y la lucha

La explotación laboral, la pobreza y el colonialismo son asuntos feministas. El pueblo palestino sigue enfrentando bajo diferentes formas ya sea en el interior de las propias sociedades o en la relación entre las potencias coloniales y otros pueblos. Escriben, mujeres de la marcha Mundial de las Mujeres de Oriente Medio y Norte de África.

Por Redacción*

El fenómeno de la pobreza está asociado históricamente a las diferencias de clase. Esas diferencias, a su vez, son provocadas por una distribución desigual de los recursos entre las personas de las sociedades. Por un lado, están los que tienen y recogen la plusvalía; por otro, los que trabajan, producen y, sin embargo, no obtienen lo suficiente para sobrevivir y que pueden ser expulsados del sistema, quedando sometidos a un ciclo de hambre, ignorancia y enfermedades. La riqueza se concentra en manos de un número limitado de propietarios de monopolios mundiales. Con una codicia cada vez mayor, utilizan todos los métodos posibles para controlar las capacidades del universo. Lo que se les escapa se reprende con más fuerza.

En este contexto, hay muchas formas de explotación, ya sea en el interior de las propias sociedades o en la relación entre las potencias coloniales y otros pueblos. Palestina sigue enfrentando el proyecto colonial sionista. En este contexto, hay muchas formas de explotación, ya sea en el interior de las propias sociedades o en la relación entre las potencias coloniales y otros pueblos.

Palestina sigue enfrentándose al proyecto colonial sionista que para nosotras corresponde al principal componente del imperialismo global. Estaremos debilitadas o incluso derrotadas si desvinculamos la lucha de las mujeres por su libertad plena e igualdad y la lucha de los pueblos por su autonomía y soberanía o la de los más pobres por la justicia social. Tal división contribuye para que los gobiernos controlen a los pueblos utilizando falsas consignas democráticas, meramente formales, subyugando, dividiendo y distrayendo a las fuerzas combatientes con detalles, en detrimento de un programa estratégico para un cambio revolucionario.

Es cierto que la pobreza es una cuestión social, económica y política vinculada a los factores ya mencionados. Pero también es el principal motor de las revoluciones a lo largo de la historia. Es, sin duda, la primera enemiga de la igualdad y lo es aún más de la lucha feminista global, que se constituye como palanca para el cambio hacia un mundo mejor.

El pueblo palestino vive en un estado de intensos y enredados conflictos. A nivel nacional, Palestina se encuentra bajo un importante dilema político derivado de la continua e ilusoria apuesta de que el proceso político basado en los principios de la Conferencia de Madrid y los Acuerdos de Oslo podrían permitir que lográramos los objetivos nacionales, una apuesta que todavía domina las mentes de los líderes influyentes. Todo eso se utiliza para encubrir las políticas internacionales y árabes llevadas a cabo en las recurrentes negociaciones oficiales con la ocupación.

En consecuencia, se debilita el potencial de confrontación justo cuando la ocupación mantiene la política colonial en el territorio. Ante el cerco, el aislamiento, el apartheid y el último plan de anexión (que pretende controlar el 33% de la Cisjordania palestina), no cabe duda de las consecuencias directas de las políticas de ocupación: más pobreza y problemas sociales que afectan principalmente a las mujeres, sobre todo cuando se combinan con el sistema de sociedad tradicional patriarcal de Palestina y las políticas neoliberales de la Autoridad Palestina¹.

Mujeres palestinas enfrentan la pandemia

Más recientemente, con la pandemia de COVID-19, la vulnerabilidad de las mujeres se ha agudizado con el incremento de la pobreza. Las mujeres trabajadoras han sido las primeras afectadas por la falta de fuentes de ingresos, ya que son mayoría en el sector laboral informal. Las empresas del sector privado también han desempeñado un papel importante en el empobrecimiento de las mujeres al reducir los puestos de trabajo, prescindir de los servicios y violar los derechos laborales. Todo ello en un momento en que el 11% de los hogares palestinos están encabezados por mujeres. El Estado no asumió la responsabilidad de garantizar una vida digna a esas familias ante la ausencia de un sistema integrado de protección social.

Se impuso el estado de emergencia para prevenir y limitar la propagación del coronavirus sin que se creara una cláusula de emergencia económica que obligara a los sectores más ricos a contribuir y asumir los gastos financieros derivados de la pandemia. A falta de ello, las mujeres se ven obligadas a reducir los gastos familiares mientras esperan la ayuda de las autoridades oficiales y civiles, que hasta ahora no ha sido suficiente.

Las mujeres, especialmente las campesinas, trabajan para incrementar la economía familiar. Han aprovechado mejor los recursos de la tierra, lo que ha ayudado a satisfacer muchas de las necesidades cotidianas de las familias y demostró el gran potencial de las mujeres para hacer frente a las catástrofes.

Las mujeres, especialmente las campesinas, trabajan para incrementar la economía familiar. Han aprovechado mejor los recursos de la tierra, lo que ha ayudado a satisfacer muchas de las necesidades cotidianas de las familias y demostró el gran potencial de las mujeres para hacer frente a las catástrofes.

Sin embargo, ello no exime a las instituciones oficiales de sus responsabilidades, más bien al contrario: las mismas están relacionadas con cuestiones cruciales del sistema judicial, social y político que deben basarse en los principios de igualdad y justicia social. No debemos olvidar los fenómenos asociados a la pobreza, como la violencia y la delincuencia, en los que las mujeres son las más afectadas. Estudios recientes señalan un aumento de la violencia doméstica en todas sus formas, relacionado con el aumento de las presiones económicas y psicológicas a causa de la pandemia.

Nuestra organización hace frente a todas las formas de discriminación y persecución en Palestina, a través de actividades y proyectos de acción contra las políticas de ocupación. Son ejemplares las campañas de solidaridad con los hombres y mujeres encarcelados y la participación en actividades nacionales en defensa de la tierra.

Plantando cara al “acuerdo del siglo”² y al plan de anexión, también se están desarrollando actividades y campañas por la igualdad y por una mayor participación de las mujeres en general, para profundizar sus derechos y su actuación cambiando la legislación y proponiendo nuevas leyes basadas en el principio de igualdad. El sentido de la lucha está en la generación más joven que se unió e innovó en muchas organizaciones.

La Coordinación Nacional de la Marcha Mundial de las Mujeres, por ejemplo, ha desempeñado un importante papel en la prestación de servicios sociales, psicológicos y jurídicos a familias, niños y mujeres.

Sí, la pobreza es un asunto feminista para las mujeres pobres, pero no es un asunto feminista para las demás mujeres de la sociedad. Así, se plantea de nuevo una pregunta: ¿dónde pueden unirse o separarse las mujeres?

La Autoridad Nacional Palestina es el órgano provisional que gobierna partes de la Franja de Gaza y Cisjordania desde 1994. Fue creada a raíz de los Acuerdos de Oslo de 1993 y está controlada por Fatah desde 2013. Con la influencia del Banco Mundial y los gobiernos occidentales, su administración reproduce el neoliberalismo como el modelo de desarrollo económico en los territorios palestinos.

El “acuerdo del siglo”acordo do século” fue una propuesta de los gobiernos de Donald Trump (EE.UU ) y Benjamín Netanyahu (Israel) que reclamaba el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y le permitía a Israel anexar territorios palestinos.

El artículo es de autoría de la Marcha Mundial de las Mujeres en la región MENA (Oriente Medio y Norte de África) y se publicó originalmente en SairatJournal, el blog regional de la MMM.

*Fuente:  Capire https://capiremov.org/| *Marcha Mundial de las Mujeres de Oriente Medio y Norte de África.  Traducción del portugués por Luiza Mançano|Idioma original: árabe.

www.prensared.org.ar

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