Ese torbellino llamado Marilina Bertoldi

Con Para quien trabajás vol. 1, la cantante y compositora vuelve con menos guitarras, más política, pop ochentoso y su necesidad impostergable de conmover. La artista comenzó su carrera como la vocalista,  multiinstrumentista y performer. En 2019, obtuvo el Premio Gardel de Oro.

 Por Sebastián Feijoo*

Marilina Bertoldi se coló en la escena argentina casi como un soldado de la Segunda Guerra al que nadie le había avisado que war is over. Demasiado joven para repetir los tics remanidos del rock, demasiado vieja para subir al tren del trap, demasiado honesta para impostar lo que no es. Así las cosas, Marilina parecía condenada al prestigio, la curiosidad lateral y/o hasta el nombre-es-tampita para quedar bien en cualquier charla ocasional. Hasta que ¡Prender un fuego! (2018) confirmó que no solo tenía una naturaleza artística salvaje y la capacidad para hacer grandes canciones.

También podía llegar a públicos cada vez mayores y hasta recibir un Gardel de Oro en 2019 que –más allá de funcionar como un monumental pinkwashing– parecía tender y hasta auspiciar una alfombra para las ligas mayores del establishment. Acaso ahí las cosas se pusieron más complicadas. Ya no se trataba solo de hacer canciones urgentes, capaces de conmover, movilizar y darle una banda de sonido a un grupo de mujeres y hombres cansados de cantar las mismas canciones.

Ahora se trataba, de alguna manera, también de conquistar el mundo. Su público, entorno y ¿Marilina? parecían demandar esa consagración definitiva (¿un salto a los estadios?) que sin dudas merecía. El aura blusera de Mojigata (2022) dejó el trabajo a mitad de camino y ahora Para quien trabajás vol. 1, lanzado por Sony Music, con producción artística de Mariano Otero y en plena distopía mileísta, sueña con hacerlo realidad.

Así las cosas, Para quien trabajás vol. 1 parece una síntesis más para adentro, por momentos política social, con las guitarras en un segundo o tercer plano y cierto espíritu pop vintage que inevitablemente recuerda al Charly de los ‘80.

En “El Gordo” esa fórmula resuena casi exacta: electro pop de teclados como fondo para que Marilina despliegue miedos y angustias mientras agita “Cierren el orto, van a despertar a El Gordo”. “Amanecen ocasos” es otro de los momentos más logrados, donde la melodía se abre hacia un terreno más melancólico y su letra, dramática: “Nadie me va a hacer eso. Otra vez”, se promete. “Autoestima” funciona como una inyección de adrenalina electro punk rock que proclama la necesidad de que la porquería de “todo el día” no mate a la “autoestima”.

El final, “Monstruos”, propone una atmósfera particularmente oscura e introspectiva: “Se me va la vida intentando detener monstruos”, una escena que trasciende lo estrictamente personal y expresa miedos colectivos bien reales.

La importancia de Para quien trabajás vol. 1 no solo radica en su calidad musical o en sus letras. Es un nuevo vehículo para que Bertoldi –la heroína de la portada del álbum– cuestione, confronte y reconfigure el lugar de la mujer y las disidencias en la cultura rockera argentina y al rock mismo. En buena hora.

*Periodista, escribe sobre música. Fuente Caras y caretas, la Revista de la Patria https://carasycaretas.org.ar/

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