Emotivo homenaje a los mártires Angelelli y Murias

La Unicameral homenajeó  ayer a Enrique Angelelli y Carlos de Dios Murias, víctimas de la dictadura genocida. El único orador fue el legislador Carlos Gutiérrez (UPC) y lo hizo en  representación de los  70 legisladores que conforman la Unicameral. El legislador y ex preso político destacó la trayectoria de ambos religiosos que dieron vida por una causa justa. Monseñor Roberto  Rodríguez y Luis Miguel “Vitín” Baronetto, querellantes en la causa Angelelli, recibieron sendas plaquetas por la tarea realizada.

El legislador Gutiérrez explica los porqué de los reconocimientos

Por Redacción

El legislador y ex preso político Carlos Gutierrez contó cómo nació la idea de hacerles un reconocimiento a los religiosos de la opción por los pobres. Fue así. Mientras regresaba a Córdoba, luego se asistir al acto de beatificación realizado en la ciudad de La Rioja, junto al gobernador Juan Schiaretti y a Javier Camaño ponderaron el compromiso de estos hombres que “eran nuestros, cordobeses”.  Háganlo ustedes, les dijo el gobernador.  Y ahí empezaron a organizarlo.

Entrega de plaquetas para Baronetto y Rodríguez

“Más de 120 integrantes de la iglesia católica fueron víctimas de la dictadura”, recordó. Luego puso el foco en la pastoral llevada adelante por Monseñor Enrique Angelelli en las provincias de Córdoba y La Rioja, durante los años sesenta y setenta. Abrazó la Opción por los Pobres uno de los principios fundamentales de la Teoría  de la liberación y así lo demuestran su paso por la Parroquia Cristo obrero y la creación de la Juventud Obrera Católica en esta ciudad.  En La Rioja, “su tarea signada por el lema: con un oído en el pueblo y otro en los  evangelios, le valió el cariño de miles de riojanos”. Junto a los humildes, recordó,  impulsó la creación de cooperativas de trabajo y alentó la agremiación de los trabajadores excluidos.

El círculo se cerraba

Sentados, la hermana y el cuñado de Murias

Su influencia, dijo, convocó a numerosos jóvenes comprometidos como Carlos de Dios Murias que dejó sus estudios universitarios para ingresar a la orden de los franciscanos menores. Lo ordenó sacerdote Angellelli y años después lo asignó como Vicario en la diócesis de Chamical.  Allí, junto a Gabriel Longueville desarrollaron una intensa labor pastoral.

Estas acciones, continuó, no pasaron desapercibidas por los sectores conservadores que los acusaban de tener “ideas marxistas”. Empezaba ya la persecución y el envío de mensajes como este: “La tuya no es la iglesia que queremos”. Tras el Golpe de 1976 “la situación se agudizó y comenzaron las detenciones y requisas arbitrarias a curas y monjas con cartas de advertencia. El círculo se cerraba. Angelelli lo advirtió,  pero no fue escuchado.

“Me produce mucho dolor hablar de las circunstancias de los asesinatos de nuestros mártires. Solo diré que Murias y  Longueville  fueron torturados y asesinados y los cuerpos fueron hallados en un terraplén por trabajadores ferroviarios”, expresó. Cuando el obispo regresaba de su última misa de despedida a sus sacerdotes fue embestido por un automóvil y la causa judicial archivada  como un “un accidente automovilístico”.

Reconoció, la larga lucha por alcanzar justicia y mantener la memoria viva. Por caso, citó a Monseñor Carlos Rodríguez querellante en la causa, y a “Vitín” Baronetto  con quien compartió la cárcel, por su tarea desde Tiempo Latinoamericano en la búsqueda de pruebas para, finalmente, lograr  justicia.

Familiares de Angelelli

La dignidad del Tordo

Sobre el final evocó la llegada de  30 militantes de organizaciones revolucionarias a la Unidad Penitenciaria 1 de  Córdoba en condición de rehenes durante el Mundial ´78. Si algo pasaba afuera durante el evento lo  pagarían con sus vidas. De ese grupo recordó especialmente  a Osvaldo “Tordo”  De Benedetti “brutalmente torturado en varias ocasiones; (Luciano Benjamín) Menéndez se la tenía jurada”. “Creo que él lo sabía y seguramente Angelelli también”,  manifestó,  uniendo las historias.  Los iban a matar y lo sabían.

El Tordo, militante del PRT-ERP, “sabía que no iba a regresar. Llegó el día y se  despidió de todos nosotros con una sonrisa, y nos abrazó (…)  Estoy seguro que ande por donde ande Angelelli estará al lado del Tordo que se fue de aquella celda como quien se va del barrio, silbando bajito…Y estoy seguro que él también merecería un homenaje como este”.

 

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Fotografía Gentileza Prensa Poder Legislativo

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