El prestidigitador y el pastorcillo

De la fundación de la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT) que significó “un antes y un después en la forma en que los trabajadores van a participar en la vida política en nuestro país” a la fábula de Esopo actuada por Eduardo Duhalde.

Por Guido Dreizik*

Exactamente veintiún días después del golpe de estado de 1930 se fundó la Confederación General del Trabajo en la Argentina producto del acuerdo entre la FORA y la CORA.

En su declaración fundacional decía;

“… Que el actual régimen capitalista, fundado en la propiedad privada de los medios de producción y de cambio, es para la clase trabajadora una permanente causa de explotación, injusticia y miseria.

Que la evolución de la sociedad capitalista puede ser acelerada por la clase trabajadora, teniendo en esta también un modo de evidenciar su importancia social, técnica y económica, y de acentuar su influencia en el gobierno de los intereses colectivos. Que los antagonismos existentes en la sociedad capitalista obligan al proletariado a organizarse para defender sus intereses de clase y preparar su emancipación, creando un nuevo régimen social fundado en la propiedad colectiva de los medios de producción y de cambio.

Sin excluir ningún medio eficaz de lucha, la CGT llama a la clase trabajadora a organizarse en el terreno sindical…”

Aquel 27 de setiembre de 1930, además de dar una respuesta al golpe, es probablemente el hecho más importante protagonizado por el movimiento obrero argentino marcando un antes y un después en la forma en que los trabajadores van a participar en la vida política en nuestro país.

Pero resulta muy interesante el párrafo elegido de la declaración fundacional porque muestra el nivel de disputa en la sociedad de aquella época, proporcionando una pincelada más al paño de razones por las cuales el ejército argentino decidió participar de lleno en el ejercicio del gobierno nacional.

Evidentemente se estaba diseñando la nueva sociedad, redefiniendo la participación de cada sector en la participación del ingreso, estableciendo nuevos derechos, limitando algunos otros y demás está decirlo generando las condiciones para el advenimiento de un nuevo tiempo.

A lo largo de la historia queda demostrado que el ejército cumplió un rol fundamental en el armado del complejo entramado de derechos y obligaciones, de privilegios y desventajas, y de construcción del sentido común en nuestra sociedad.

Sin ir más lejos, cuando Jorge Rafael Videla encabezó el golpe de estado a Isabel Martínez de Perón, primera mujer presidenta de nuestro país, se proponían aplastar el alza de masas y la participación popular.

No hay duda que el último y probablemente más sangriento golpe de estado que debió soportar nuestro pueblo logró parte de su cometido, ya que para muchos, aquella “juventud revolucionaria” se terminó convirtiendo en “juventud idealista” y siempre hablando del sentido común en “jóvenes equivocados” que no supieron interpretar la etapa, mientras que la clase trabajadora iniciaba un derrotero de retroceso constante e ininterrumpido en el ejercicio de sus derechos.

Por eso cuando algunos vaticinan asonadas nos resulta casi hilarante, no terminan de aventar los fantasmas del pasado, no solo porque son parte de aquellos fantasmas, sino porque no superan el ridículo de convertirse en pastorcillos mentirosos cuando pretenden ser prestidigitadores.

*Trabajador de prensa, vocal titular  de la Comisión  Directiva del Cispren

Imagen ilustrativa:   Manifestación pintura de Antonio Berni creada en 1934.

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