En el marco de la 39° Feria del Libro Córdoba 2025, el pasado jueves, se presentó el libro “Sarita ¡Trabajadoras sí, esclavas no!”, una bio de la dirigente sindical, pionera en la lucha por los derechos de las empleadas domésticas. Luego, le tocó el turno a “Miseria planificada. El plan económico de la Dictadura, un pasado para interrogar un presente”, realizado por tres egresadas de historia.
Por Katy García*
El pasado jueves, en la carpa Susana Cabuchi|Roja, se presentaron dos obras. La primera, narra y explica la larga lucha de las trabajadoras de casa de familia o empleadas domésticas, que poco a poco, van dejando de ser “la chica o la señora que me ayuda en casa” para convertirse en empleadas con derechos. Quien se empeñó en dar esta batalla fue Sara Astiazarán, ex monja de clausura, que eligió instalarse en Bella Vista, un barrio de trabajadores.
La segunda, titulada “Miseria planificada. El plan económico de la Dictadura. Un pasado para interrogar un presente”, nos obliga a pensar en la Carta abierta a la Junta Militar, escrita por Rodolfo Walsh. A la vez, nos trae al presente ante una realidad movilizadora como es el genocidio por goteo, como lo define Raúl Zaffaroni.
Trabajadoras sí, esclavas no
El primer panel estuvo conformado por Ana Altamirano, Ilda Bustos y Luis Miguel “Vitín” Baronetto.
Comenzó Ilda Bustos, integrante de la CGT y secretaria general de la Unión Obrera Gráfica Cordobesa (UOG), quien destacó que Sara o Sarita, reconocida dirigente sindical, “entendió el sentido de la representación como nadie, al identificar a quienes verdaderamente tenían que integrar esa organización sindical invisibilizada que aún sigue así, por la tarea que desempeñan y los sueldos precarios”. Contó que la conoció en los albores de la recuperación de la democracia cuando ya integraba la CGT y tuvo un rol importante en los ’80. (1)

Luego mencionó la imposibilidad que arrastra el Sindicato del Personal de Casas de Familia (Simpecaf) desde lo económico porque no logra obtener el descuento de la cuota sindical, problemática que aún continúa, aun cuando existe una ley promulgada en 2013, no se procede como con el resto de los trabajadores.
“Fue lo que debía ser, una dirigente sindical que tenía en cuenta a quiénes representaba y que debía lograr condiciones de trabajo”, define y en ese tono, reflexiona que “muchas y muchos tendrían que aprender de ella en esta situación como la que vivimos hoy: una etapa oscura, no solo cruel sino regresiva”, dijo y le pasó el micrófono a Ana Altamirano, secretaria general del Simpecaf.
La salida es colectiva
“Heredamos este legado y tratamos de llevarlo de la misma manera con ese amor que profesaba Sara por la justicia social. Seguimos buscando la dignificación de nuestro trabajo, seguimos buscando su valoración, y seguimos reclamando políticas públicas que definan que el trabajo que hacemos las mujeres y los cuidados merecen llamarse TRABAJO con mayúscula”, expresó. En ese orden, expresó que necesitaban de la solidaridad de la sociedad y la mirada del estado en todas sus variantes, municipal, provincial y nacional.
“Somos el último orejón del tarro”, graficó para mostrar cómo influye directamente la situación de las demás áreas laborales que son quienes contratan sus servicios. Lo cual aumenta la precarización, disminuye el acceso a una jubilación, a la salud y la educación.
-Estoy escuchando lo que dicen. A ver, ¿quién me da un trabajo, una jubilación? –Interrumpe un hombre que no formaba parte del público, visiblemente angustiado . A viva voz interpeló ¿“dónde está mi trabajo”? y contó que se encuentra en situación de calle. Ana Altamirano, lejos de correrlo, intervino ante esta situación inesperada. Cuestionó las políticas públicas del gobierno nacional que han agudizado la situación social y conectó luego con la problemática propia que atraviesan ellas y la entidad. En ese sentido, detalló la falta de registro de las trabajadoras por parte de los patrones. Que el sindicato se sostiene con la buena voluntad de las compañeras y de las asesoras, y con gente que las abraza. En síntesis “todo lo hacemos a pulmón”. Sin recursos, con la ayuda de otros gremios o entidades para poder subsistir como organización, redondeó. “Que hoy salga este libro hace que generemos conciencia, dice, y afirma convencida que “claramente la salida es colectiva, es mirarnos los unos a los otros, involucrándonos. No mirar para otro lado y cuando haya que salir a la calle lo hagamos”. En el mes de la identidad, cerró, expresando quién era ella.
El libro y los capítulos
Baronetto, reveló que el texto se divide en dos partes desde un enfoque que abarca la historia y la memoria. En la primera, cuentan los comienzos cuando eran más discriminadas que ahora. Precisamente, tomaron escritos y crónicas del Sinfecaf, publicadas en la revista Tiempo Latinoamericano desde 1985 a 2025. En una de las últimas, titulada Trabajadoras sí, esclavas no, habla de la situación del colectivo, reclama derechos laborales y defiende la sindicalización.
En la segunda, se publicaron textos que hacen a la memoria. Para ello, tomaron varias trabajos de investigación como el que coordinó Patricia Roggio sobre el estado y el mundo del trabajo durante el siglo pasado. De esa indagación, se tomaron párrafos y citas textuales que dan cuenta de “los primeros esbozos hasta la institucionalización”.
En otro capítulo, los primeros abogados cuentan las acciones que llevaron a cabo al inicio. Más adelante abordaron el proyecto de ley que la presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, elevó al Congreso en 2013. Se trata de la Ley 26.844, que creó el “Régimen Especial de Contrato de Trabajo para el Personal de Casas Particulares“, que buscaba equiparar los derechos con el resto de los trabajadores formales, derogando el antiguo estatuto. Diez años antes, aclara, el abogado Rubén Layún había ingresado un proyecto en el ministerio de trabajo.
“No es tan fácil que las empleadas domésticas ingresen al congreso”, dice Baronetto y cita una frase que le había escuchado decir a Sarita una vez que lo habían intentado: –¿Y qué quieren, que los diputados les aprueben una ley si son los patrones? O sea, no podían igualarlas con los demás trabajadores. Por eso, hicieron un régimen especial y después hubo otros avances”, aclaró.
En otra sección publican otro aspecto de Sara que se encontró en un libro editado en Leones. Todo un hallazgo. “Me comuniqué con la maestra quien me ofreció una cinta grabada cuyo título era Hermana Flora, y se trataba de la única integrante viva de aquel primer grupo”, afirmó, Baronetto.
El último capítulo se relaciona con un joven a quien Sara le contó porqué decidió optar por trabajar en el territorio con los pobres. Sobre el final, cuando el proceso de redacción había terminado, encontraron otro reportaje publicado en Prensa laboral y se decidió agregarlo. Finalmente recomendó comprar el libro y leerlo porque además de enterarse de que Sara fue monja carmelita descalza y luego consagró su vida para organizar a las mujeres, están colaborando con la cooperativa gráfica que lo editó.
Miseria Planificada

A continuación se presentó el libro “Miseria planificada: el plan económico de la dictadura, un pasado para interrogar el presente”. De acuerdo a las exposiciones el texto analiza el plan económico de Martínez de Hoz, ejecutado durante la dictadura genocida casi 50 años atrás, cuando aplicó un plan sistemático de exterminio de miles de personas, y el presente.
Las autoras Marina Giraudo, María Victoria Tejeda y Lucía Crinejo, egresadas de la Escuela de Historia, explicaron que se trata de un trabajo basado en experiencias extensionistas y contenidos obtenidos del Espacio para la Memoria “La Perla”. Asimismo, el texto analiza el proyecto económico de la dictadura de Jorge Rafael Videla y cómo impactó en el modelo de acumulación del país en general y de Córdoba en especial. Temas que se suman y remiten a otro texto que da cuenta de las Cuentas pendientes que otros autores investigaron años atrás.
La cocina del libro se relaciona con el ciclo “Memorias para el Futuro”, el espacio de formación política para estudiantes y trabajadores, realizado con el Foro Sindical de la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos, la Biblioteca Nacional sede Juan Filloy de Córdoba y el Centro de Estudiantes de la FFyH.
Durante el encuentro se repartieron algunos ejemplares. Si te interesa la temática podés descargarlo gratuitamente desde el E-book: https://ffyh.unc.edu.ar/…/sin…/miseria-planificada/
En tanto que el libro de Sarita se puede adquirir en el stand de Gráficos de la Feria del libro que permanecerá abierta hasta el 19 de octubre. Horarios: de 11 a 21 horas de lunes a sábado y feriados, y de 15 a 21 los domingos.

Nota
1-La CGT de Córdoba está conformada por tres secretarios generales: Ilda Bustos (Gráficos), Federico Cortelletti (Judiciales) y Andrés Colazo (Empleados del Jockey Club). Más los adjuntos; Roberto Cistalli (UEPC), Alejandro Rossi (Satsaid) y Leandro Vallejos (Ladrilleros).
*Periodista. Agencia Prensared. Imágenes ilustrativas registradas con celular Prensared.
www.prensared.org.ar

