En el marco de los 50 años del Golpe de estado de 1976, la APDH-Córdoba, realizó un conversatorio en reconocimiento a la trayectoria de María Elena Mercado, exintegrante de la Conadep. Participaron Mabel Sessa, Carlos Vicente y María Cristina.
Por Katy García*
El jueves pasado, estaba programada la actividad con la presencia de María Elena Mercado, en el Patio de las luces, del Archivo Provincial de la Memoria (APM). Pero, un cambio brusco de clima hizo que se realice en la sala de Libros Prohibidos y en el pasillo. Un poco apretados pero con buena predisposición se llevó a cabo.
La actividad estuvo organizada por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Córdoba (APDH) en el marco de los 50 años del Golpe de Estado. La abogada y militante de los derechos humanos repasó parte de su vida junto al movimiento de derechos humanos, para lograr memoria, verdad y justicia. Reflexionó acerca de las y los desaparecidos tema que precisamente ahora la toca de cerca. A través de la identificación del Equipo Argentino de Antropología Forense identificaron a su esposo Eduardo Jorge “Tero” Valverde, abogado y funcionario de Obregón Cano, secuestrado el 24 de marzo de 1976. De desaparecido a asesinado.

María Cristina, directora del sitio, le dio la bienvenida a la homenajeada y a los integrantes de la mesa, Carlos Hugo Vicente y Sandra Sessa.
María Elena Mercado, militó en la Unión Reformista Universitaria (URU) en la facultad de derecho cuando era estudiante. Como abogada, se afilió a la Asociación de Abogados (ADA), se desempeñó como abogada laboralista, participó en la Liga Argentina y en la histórica visita de la CIDH en 1979. Formó parte de la agrupación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por razones políticas, y en democracia fue secretaria de la Conadep- Córdoba. (1)
Vicente, también abogado, tomó la palabra para formular preguntas y contextualizar sucesos históricos ocurridos en las décadas del setenta y ochenta, como El Navarrazo, golpe policial que derrocó al gobierno de Ricardo Obregón Cano y Atilio López, perpretado por el militar y jefe de policía Teniente Coronel (RE) Antonio Domingo Navarro.
Sobre este tema, Maria Elena, expresó que tanto en la historia local y nacional “fue algo insólito porque hasta ese momento no estábamos acostumbrados a que un comisario policial derrote a un gobierno elegido por la ciudadanía. Fue algo impensado, rarísimo, pero ocurrieron en esta provincia. Por supuesto, había un caldo de cultivo. El gobierno fue elegido legítimamente pero a poco de andar se vio que había un gran sector de la derecha que no bancaba ni a Obregón Cano y mucho menos a Atilio López”.
Agrega, que de hecho ya se había preanunciado “el final trágico de López y del Gordo Varas, asesinados en Buenos Aires”. También en 1974, habían acribillado a Silvio Frondizzi y Rodolfo Ortega Peña algo que “No estaba en nuestro pensamiento que ocurriera”.
Más adelante, relata que “desaparecieron a mi compañero de vida que se presentó ante una citación que recibió el mismo 24 de marzo, en el Aeronáutico por calle Jujuy”. Eduardo Jorge “Tero” Valverde, se presentó junto a los abogados Jorge Furque y José Lisandro González, quien le había dicho que lo iba a llevar a un lugar donde nadie lo iba a encontrar. Pero no quiso. Ingresó por el Hospital Aeronáutico de Córdoba y fue secuestrado. Se supo después que estuvo en los centros clandestinos La Ribera y La Perla. “Pasó la noche y a poco de andar en la TV decían que había que concurrir a los campos militares”, afirma.
Como le pasó a la mayoría de las familias que preguntaban dónde estaban sus seres queridos les decían que “seguramente se habrá ido con otra mujer”. Presentaron hábeas corpus ante la justicia federal y buscaron en numerosos lugares. “Hasta que en septiembre y octubre Anselmo González quien tenía un hijo desaparecido me dijo que quería hablar conmigo”. No sabía qué hacer, pero fue y se encontraron cerca de Tribunales I frente a la Plaza Sobremonte. Se sentaron en una pirca y la invitó a concurrir a la misa de las 20, en la Catedral, y que tratara de sentarse en los últimos bancos.
Allí, se encontró con otros parientes y allegados con quienes intercambiaban información. Después, empezó a participar de las rondas en la plaza San Martín “y decidimos usar el pañuelo blanco, símbolo de las Madres de Plaza de Mayo”. Sobre esta situación contó un detalle . Una vez vino Hebe de Bonafini y les dijo que ese pañuelo no era de ellas y le contestaron que lo iban a seguir usando “porque éramos incorregibles”, dice relajada. En aquél momento estaba Catalina Guagnini, una de las cofundadoras de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas. Tenía dos hijos desaparecidos.
Delegación propia
Con la conquista de la democracia y el triunfo de Raúl Alfonsín, se creó la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep). Cuando llegó Ernesto Sábato a Córdoba y se entrevistó con los morgueros quienes habían denunciado que desde noviembre de 1975 eran obligados a trasladar y ocultar cuerpos en fosas comunes, le pidieron que se creara una delegación de Conadep en Córdoba. Así fue. Ella ocupó el cargo de secretaria y “de marzo a diciembre, receptamos denuncias, hicimos procedimientos en los campos, y entregamos el informe final. Y seguí en en la Asamblea permanente”.
En relación a los vínculos con otros sectores políticos, sindicatos e iglesias, recordó que hubo contactos con varios credos, como protestantes, y católicos pero no con todos. Por caso, se acordó que una vez había pedido una audiencia en el Arzobispado de Córdoba para entregarle una carta en mano al obispo Raúl Primatesta. Pero, como la persona que la atendió le exigía cual era el contenido de la misiva, dejó de ir y rompió la carta.
Con la CIDH
Cuando llegó la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) órgano autónomo de la OEA, cuya función es promover y proteger los derechos humanos en el continente, tuvieron contacto con los funcionarios y les entregaron informes. En su caso, participó con la Asamblea en Buenos Aires. Confesó que era importante la visita “pero entre nosotros no calibrábamos la importancia que podría tener eso. Había que hacerlo y lo hicimos”, expresó.
También se relacionaron con los candidatos a presidentes Ítalo Argentino Lúder y Raúl Alfonsín. Rememoró que se acercaron al primero pero tuvieron que esperar bastante. Cuando salió la última persona y abrieron la puerta, ingresaron cuando una persona le gritó ¡Ítalo!¡Ítalo! fuimos compañeros en la primaria. Hablaron, pero observó que no había tomado nota de lo que le dijeron. “Me sentí estafada. Fue terrible; se hacía lo que se podía…después en Familiares se organizaron mejor las cosas”, sostuvo.
Con Alfonsín, dice, que se reunieron antes del cierre en Redes Cordobesas. Lo entrevistaron y luego ingresaron con las pancartas. Cada vez que un personaje importante venía a Córdoba le entregaban un informe para que se enteren qué se estaba investigando y les entregaban petitorios. “Por supuesto no había novedades pero seguíamos protestando y reclamando y cuando podíamos viajábamos al interior”.
En otro tramo, reveló que “esperábamos mucho de lo realizado durante las recepciones de las denuncias y cuando se aproximaba la fecha del ingreso del gobierno democrático con Alfonsín, se insistió en pormenorizar y describir los hechos”. También se les preguntaba si en el supuesto caso de que tuvieran que testificar lo harían, la mayoría dijo que sí. De modo que se esmeraban en tomar datos precisos.
-Respecto al Juicio de las Juntas, cuando los militares aún tenían poder ¿con qué animo fuiste? Porque fueron muchas personas a declarar- indaga Vicente.
-Por supuesto, cuando soy citada por (Julio César) Strassera para que me siente en el juicio, antes había venido (Luis) Moreno Ocampo y conversó con varias personas en la Biblioteca. Fui a declarar como corresponde, con los dos testigos que acompañaron a mi marido y otras personas del Colegio de Abogados.
Cuando llegó la hora de dictar la condena, dijo, que pudo palpar el impacto en la sociedad en ese momento. Seguía el curso del proceso a través del Diario del Juicio y respecto a la actuación de los camaristas de la Cámara Federal “tienen todo mi respeto”. Hicieron mucho en ese momento y con esa cantidad de testigos. Fue una experiencia que impactaba.
Agrega Vicente que la mayoría de jóvenes y también los viejos no conocían la dimensión del terror. Lo que empieza a circular cuando se abre el periodo democrático tras continuos golpes.
-Los militares comienzan a proponer Punto Final y Obediencia debida después de las movilizaciones de repudio popular en Semana Santa. Cómo se podían tomar esas dos leyes después de todo lo que se había abierto… pregunta Vicente.
-Bueno, hablo por mí misma, no sé la opinión del resto. Por supuesto, que leíamos y escuchábamos a muchos que pegaron el grito y estaban en contra; decían que ¡esto es una claudicación!. Hay que estar en ese zapato, porque es muy fácil hablar desde la tribuna o para congraciarse con algo. No fueron épocas fáciles y creería que tampoco a Alfonsín le debía haber resultado grato. Creo que no le quedó otra. De modo que esto pertenece a la historia y no vale la pena recriminar a esta altura después de de todo lo que se hizo, es mi opinión, por supuesto.
-Para cerrar el planteo, en 1989 asume Menem y el Día de los inocentes saca el indulto de los militares que habían sido condenados y una parte de los que estaban en proceso. ¿Qué significado le das vos a esos indultos y a lo que se abre después…pregunta Vicente.
-Bueno, en el momento en que se dictan creo que el gobierno, si mal no recuerdo, no estaba amenazado por nada ni por nadie. Indudablemente, era lo que pensaba Menem y lo hizo. Muy distintas eran las otras circunstancias en que había un riesgo cierto de que cayera el gobierno o que volvieran a insistir los militares que nos tenían acostumbrados de golpe en golpe. Supongo que estaba convencido de la medida que toma. Ingenuo no era precisamente. Que se haga cargo Menen y el menemismo.
“Es un placer escucharte”, le dijo Maria Cristina a Mercado y le preguntó concretamente, por el lugar, esto es, el ex D2 y cual cree que debe ser su rol y el del estado. Además, de acuerdo a a su trayectoria, la resistencia, el juicio a las juntas y las nuevas generaciones ¿ahora qué sigue, después de haber logrado justicia, qué esperás como sociedad, en estos tiempos tan conplejos?
-Lo que sigue dependerá de nosotros. Está en nosotros no dejar morir esto. No tengo rencor ni odio. Este es un lugar donde estuvimos, evocó, y relató en qué circunstancia.
A continuación se hubo un intervalo y luego se abrió el debate. (Para seguir este hilo podés ingresar al vídeo y darle play en 1hora y 15 minutos).
Referencias
1-Integrantes de la APDH Córdoba: presidente honorario: Rubén Arroyo; copresidentes: Alfredo Schclarek Curutchet, Carlos Hugo Vicente, Mabel Edith Sessa y Luis Baronetto. Secretario General: Medardo Ávila Vázquez, secretario de Lesa Humanidad:Gerardo Battistón. Secretarías: Claudia Fotanesi (Género y DDHH), Fernando Iván Cortés Araya ( Migrantes y DDHH), Agustina Sosa ( Relaciones con la Comunidad). Vocalías: David Dib, Enzo Stivala, Gustavo Molina, Pablo Sigismondi, Luis Bazán y Mario Díaz. Tesorero: Alfredo Schclarek Curutchet.
*Periodista. Agencia Prensared.
Te puede interesar
www.prensared.org.ar
En desarrollo

