Los extranjeros que no le gustan al Gobierno

El vocero Adrián Ravier repitió datos falsos sobre los estudiantes universitarios. A diferencia de la postura de apertura para la venta de tierras a los capitales transnacionales, el libertario dijo que el 40% de estudiantes de Medicina de la UBA son de otros países y que generan “gastos”.

Por Celeste del Bianco*

Para el gobierno de Javier Milei hay extranjeros buenos y extranjeros malos, opciones de un menú a la carta. Eso dejó en evidencia la conferencia de prensa del vocero Adrián Ravier cuando habló de las personas de otros países que estudian en las universidades públicas y “generan costos” para “los pagadores de impuestos argentinos”. Algo que dista mucho del proyecto de ley libertario que busca eliminar cualquier tipo de restricción para la compra de tierras a los capitales transnacionales. “Es el dato que tengo ahora. Si es falso lo revisaremos”, dijo el funcionario luego de que uno de los periodistas acreditados refutara su afirmación acerca de que “casi el 40% de los estudiantes de Medicina son extranjeros”. “Pero hasta dónde… En ese caso lo vamos a revisar…Lo vamos a revisar…Es el dato que tengo ahora…Bienvenida la pregunta…Lo vamos a revisar”, repetía Ravier levantando las manos en el atril, como desentendiéndose de lo que acababa de decir y buscando salir del laberinto en el que se había metido.

No es la primera vez que el gobierno de Javier Milei recurre al dato falso sobre los estudiantes extranjeros en la universidad pública. Lo hizo en mayo, en la previa a la cuarta marcha federal, cuando el subsecretario de Políticas Universitaria, Alejandro Álvarez, difundió un video en el que sostuvo que el 40% de los estudiantes de Medicina de la UBA y el 51% de los de la Universidad de La Plata (UNLP) era de otras nacionalidades. En ese momento, las estadísticas públicas del propio Ministerio de Educación lo desmintieron. Sin embargo, ahora es el vocero el que insiste en la falacia y usa las conferencias de prensa de la Casa Rosada para amplificar la narrativa anti-inmigrantes, que ya había impulsado el legislador bonaerense de LLA Agustín Romo, que quiere arancelar las casas de altos estudios y hospitales.

Horas más tarde, Ravier usó X –donde se siente más cómodo y, por ejemplo, califica a la Argentina como “país bananero” – para insistir con el dato a pesar de que las autoridades de la UBA ya habían desmentido la información. Al mediodía, el vicerrector de esa universidad, Emiliano Yacobitti, aclaró en esa red social que en 2026, de los más de 70.000 ingresantes, los extranjeros con residencia temporal, transitoria o precaria representan tan solo el 2,5 por ciento. Y en la Facultad de Medicina, apenas el 6,1 por ciento. A pesar de eso, Ravier volvió a la carga y repitió la información adjuntando un gráfico sin más que una tabla escuálida. “Efectivamente el dato es correcto: el 39% de los alumnos regulares de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires SON EXTRANJEROS, y disfrutan gratis de los servicios financiados por los pagadores de impuestos argentinos”, dijo el vocero. Y aquí incurrió en otra falta a la verdad. Todos los estudiantes, extranjeros o no, son pagadores de impuestos: lo hacen cuando van al supermercado y aportan al IVA, cuando gastan en el alquiler, en el transporte o en los servicios.

“Solo pueden inscribirse aquellas personas que tienen residencia legal”, insisten desde las universidades. Según informó la UBA, del total de los estudiantes de Medicina, el 24 por ciento son extranjeros. De este universo, en el primer año solo el 6% no tiene residencia permanente y a partir del tercer año los que no tienen residencia permanente no llegan al 1 por ciento.

Los costos y beneficios

“La idea de que un estudiante extranjero es puro costo está fuera de lo que predomina hoy en el mundo”, explica Lucas Luchilo, investigador y profesor de la UBA y de la Universidad de la Ciudad de Buenos Aires. “Los estudios muestran que los beneficios superan a los costos y todos los países lo saben, por eso los valora”, sostiene en diálogo con Página/12.

Si bien existen diferentes estimaciones y es difícil calcular, Luchilo explica que los estudios en CABA muestran que los extranjeros gastan entre 700 y 1000 dólares por mes en nuestro país. “Si tomamos incluso la menor cifra son 8400 dólares al año, es decir, mucho de eso va a impuestos. Lo que gastan en Argentina en vivir, en trabajar, en viajar son varios miles de dólares más que el costo por alumno de una facultad”, describe.

Ravier también se refirió a los extranjeros que estudian Medicina en la UNLP y otra vez usó datos incorrectos. Dijo que son el 51% cuando la información del sistema SIU Araucano, que es el que tienen todas las autoridades públicas nacionales, indica otra cosa. Para el año 2024, los estudiantes extranjeros en Medicina eran 38, 5 por ciento, una cifra que incluye tanto a quienes viven en Argentina desde hace años con su familia y se criaron en el país como a los que vinieron específicamente a estudiar. Estos últimos son el 28,6 por ciento. Si se mira en los ingresantes del 2024, las cifras se elevan al 48 por ciento del total y 34,6 por ciento de los que vinieron con fines educativos, pero lo que muestra la tabla general es que el número de ingresantes cae con el paso del tiempo.

Desde la Presidencia de la UNLP le indicaron a Página/12 que “no es casual que las expresiones críticas respecto a la presencia de extranjeros recrudezcan en momentos como los actuales, atravesados por fuertes recortes presupuestarios y salariales, y las consecuentes restricciones financieras para el buen funcionamiento de nuestras instituciones”. Y agregaron que “la cantidad no debería ser considerada un problema en sí mismo, salvo que incidieran en el análisis consideraciones de orden racista o xenófobo que sólo cabe rechazar de plano”.

Extranjeros que si

La doble vara para medir la tolerancia al extranjero se ve claramente en el juego entre el Congreso y la Casa Rosada. Mientras Ravier impulsa el arancelamiento, Patricia Bullrich cita el artículo 20 de la Constitución Nacional, que les otorga los mismos derechos civiles que a los ciudadanos argentinos, para fomentar la extranjerización de la tierra. La misma carta magna, dos interpretaciones, el mismo gobierno.

En cuanto a las nacionalidades, en la UBA el 20 % son de Perú, el 17% de Brasil, el 15 % de Ecuador, el 11 % de Bolivia, el 10 % de Venezuela, el 9 % Colombia, el 8 % de Paraguay, el 3 % de Chile, el 1 % de Uruguay, el 1% de España y el 5 % restante de otros países. Mientras que en la UNLP, la lista la encabeza Ecuador, seguido de Perú, Brasil, Colombia, Paraguay y Chile.

Para Javier Curcio, director del Departamento del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA e investigador del Conicet, “ la internacionalización de la educación nos favorece a todos”. Advierte que un tema a resolver es cómo se combina la gratuidad con el libre acceso, “sobre todo en carreras caras en el exterior que en Argentina se financian con fondos públicos. Pero no es cierto que se lleven todo el conocimiento. Hay que definir la fuente de financiamiento, pero eso vale para argentinos como para extranjeros, Ellos también generan beneficios”.

Hasta Estados Unidos, el faro libertario, promueve la llegada de extranjeros a sus aulas. “Todos los países quieren tener estudiantes internacionales, algunos cobran matrícula, pero sobre todo es lo que gastan. Son jóvenes, tiene iniciativa y muchos se quedan. Hay países que becan a estudiantes extranjeros, sobre todo de posgrado como hace Estados Unidos. No hay que negar el costo, pero también el beneficio, que es la cara más atractiva para los países”, agrega Luchilo. Para el investigador, cuando el gobierno “retoma la batalla cultural saca a los extranjeros” y los pone en la agenda pública.

*Comunicadora social por la UBA y periodista deportiva (DeporTEA). Fuente: Página 12 https://www.pagina12.com.ar/Imagen ilustrativa.

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