Panorama del mercado editorial: más títulos, menos ejemplares y Estado ausente

Informe anual de la Cámara Argentina del Libro. La Agencia Argentina de ISBN registró que se publicó un 17% más de títulos que el año pasado, pero la tirada total descendió un 34%. En 2025 alcanzó un pico histórico la autoedición con 6.078 publicaciones, un crecimiento de 58% desde 2016.

Por Silvina Friera*

Más libros (títulos) que nunca, menos ejemplares, Estado ausente. Esta es la “radiografía” paradójica del mercado editorial que se confirma con la difusión del “Informe de Producción del Libro Argentino 2025”, elaborado por la Cámara Argentina del Libro (CAL), junto con los profesionales que integran el Núcleo de Innovación Social (NIS). La Agencia Argentina de ISBN registró un total de 36.942 publicaciones, que representa un crecimiento del 17% respecto a 2024, y del 9% respecto a 2023. A pesar del récord en cantidad de títulos impresos, se observa una marcada caída en la tirada total, que descendió a 34,6 millones de ejemplares, una reducción del 34% frente a los 52.6 millones de 2024.

Esta contracción tan significativa está relacionada principalmente con la retirada del Estado. Las compras institucionales pasaron de representar el 29% de la tirada total en 2024 (14,5 millones) a apenas un 5% en 2025 (menos de 2 millones). En doce meses el sector editorial argentino perdió más de 12 millones de ejemplares que el Estado dejó de financiar.

El Sector Editorial Comercial (SEC) –que está integrado por empresas editoriales cuya principal actividad económica es la edición de libros– registró 11.119 publicaciones con una tirada general de 14,34 millones de ejemplares, un crecimiento del 29% respecto al 2024.

Las tiradas iniciales son cada vez más pequeñas y el 26% de las novedades declaran tiradas de menos de 600 ejemplares, cifra que resulta insuficiente para abastecer los puntos de venta, alrededor de 1.500 librerías en todo el país (solo la Ciudad de Buenos Aires concentra 400 librerías), y que evidencia la imposibilidad de lograr una distribución equitativa.

Las PYMES editaron nuevos títulos en un 74%, pero los grandes grupos mantienen la ventaja en volumen de ejemplares, mientras que las PYMES redujeron a la mitad su tirada promedio en los últimos diez años. En 2016, por cada ejemplar registrado por las PYMES, los grandes grupos declararon casi 2 (1,8), mientras que en 2025 esta relación fue de 2,53 ejemplares. La tirada declarada en el SEC muestra un retroceso y los grandes grupos también han reducido su volumen, pero en menor proporción.

“Muchas veces vemos que el grande intenta llevarse puesto o comprar al más chico, no para hacerlo crecer, sino para correrlo. En ese sentido, prevalece un poco la lógica de concentración de los años noventa”, analiza Juan Manuel Pampín, presidente de la CAL, y advierte que las PYMES editoriales están “muy atomizadas”. “Lo que llamamos ‘tirada de moda’, que es de 600 ejemplares, evita el error de la tirada enorme y te da la posibilidad de poder publicar dos títulos en pequeñas cantidades en vez de uno solo. Pero somos conscientes de que con tiradas más reducidas no se puede cubrir las librerías activas que hay en todo el país”.

La mayoría de las librerías, agrega Pampín, acusan una caída promedio del veinte por ciento en las ventas. Otro factor a tener en cuenta es que la inflación del 35 por ciento interanual sube por el ascensor, mientras que el precio de los libros asciende por la escalera (aumentó un 27 por ciento). “Las editoriales más grandes pueden tener un margen diferente y marcan los precios de forma más notoria. En el caso de las pequeñas editoriales, nos vemos obligados a responder a otras lógicas”.

En un mundo donde una parte de la vida suele transcurrir entre pantallas (computadoras, teléfonos móviles y otros dispositivos), el soporte papel volvió a ganar protagonismo: representó el 78% (8.665) de las publicaciones totales, contra el 72% (7.291) en 2024. Se trata mayoritariamente ediciones de encuadernación rústica (88%) que se imprimen casi en su totalidad en Argentina (86%). Dos de cada diez obras registradas en el SEC corresponden a publicaciones digitales, con un total de 2.427 títulos. De este total, el 92% cuenta también con edición en formato impreso, mientras que el 8% corresponde a obras nativas digitales. En cuanto al rubro audiolibros, se registraron apenas 27 títulos.

Los libros infanto-juveniles están a la cabeza en el sector editorial comercial con un 28% y tiradas de 3.000 ejemplares; después aparece la ficción y afines (18%), derecho (11%) y sociedad y ciencias sociales (9%), entre otras temáticas. El inglés continúa siendo el idioma dominante en las traducciones (66%), seguido del francés (12%) y, por tercer año consecutivo, el japonés (5%), un tercer lugar que está conectado con el auge del manga y la cultura pop japonesa entre los adolescentes.

El proclamado federalismo del país es más un viejo anhelo que una realidad, al menos en términos de libros publicados. Casi el 74 % de lo editado se concentra entre la provincia de Buenos Aires (19,6%) y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (54%); luego están pequeños polos editoriales como Córdoba (7,9%), Santa Fe (4,3%) y San Juan (3,3%).

Se podría reformular la paradigmática frase inicial del Manifiesto del Partido Comunista para referir un fenómeno en expansión: “Un fantasma recorre el mercado editorial argentino: el fantasma de la autoedición.” En 2025 alcanzó un pico histórico de 6.078 publicaciones, con un crecimiento de 58% desde 2016. “El crecimiento de la autoedición se explica por la democratización de las herramientas necesarias para publicar; con la expansión de los dispositivos de lectura digital, el vínculo entre libro digital y autoedición se volvió estrecho -se argumenta en el informe coordinado por Diana Segovia-. La gran accesibilidad a herramientas basadas en inteligencia artificial ha introducido un nuevo elemento en este escenario. La posibilidad de generar, asistir o acelerar procesos de escritura, corrección y diseño amplía aún más el universo de personas que buscan publicar sus textos por sus propios medios. Este contexto favorece la emergencia de nuevos autores, aunque también plantea interrogantes sobre la calidad, la autenticidad de los contenidos y la transparencia en los procesos de producción”.

Aunque la frase no le pertenece, la vuelve a repetir a una semana del comienzo de la 50° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. “Los editores somos optimistas seriales, siempre tenemos el mejor libro del mundo para ofrecer. Si la gente tiene problemas para comprar comida, para pagar un alquiler, para pagar un servicio, es complejo que pueda destinar la plata a algo de tercer o cuarto orden, como puede ser un libro. Pero más allá de esta coyuntura, en un aniversario redondo, todos los cañones apuntan para que tengamos una linda feria. La verdad es que tenemos buenas expectativas”, concluye Pampín.

* Redactora. Escribe en la sección Cultura y Espectáculos de Página/12. Fuente https://www.pagina12.com.ar/ Imagen ilustrativa Agustina Minteguìa.

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