María Eugenia Pujadas: La mujer que se hizo hilvanando retazos

Así se titula el libro que narra en clave de no ficción la historia de esta cordobesa que sin negar el dolor reivindica “el  amor, la solidaridad, la empatía y los valores que tenían mis padres”. Sera presentado el próximo 19 de agosto del corriente año en el Auditorio del Centro Cultural “Néstor Kirchner”, de Radio Nacional.

Por Katy García*

Para conocer cómo nació la idea de publicar esta novela de no ficción que da cuenta de la historia de María Eugenia Pujadas, dirigenta del Frente Cívico a cargo del área de derechos humanos y presidenta de la Fundación NES (No Estamos Solos) que promueve el pensamiento,el desarrollo y la educación, Prensared conversó con la protagonista.

“Siempre, siempre, tuve en mente contar mi historia desde una mirada diferente que vaya más allá de la crónica y desde la resiliencia”, afirmó. Dice que lo hace en homenaje a su mamá que quedó algo relegada. Se refiere a Mirta Bustos, sobreviviente del ataque homicida llevado a cabo por un grupo de tareas del Departamento de Informaciones (D2) durante  el terrorismo de estado.

Explica que los hechos tal como sucedieron en 1975 con todos los detalles crudos y dolorosos están al alcance de un clic en “San Google”. Esto es otra cosa “Apunta a mostrar el  amor, la solidaridad, la empatía y los valores que tenían mis padres”, desliza.

Durante el mega juicio La Perla el fiscal Trotta en su alegato destacó el testimonio de Mirta como una prueba central para demostrar los delitos cometidos con la familia de Mariano Pujadas, uno de los presos políticos asesinados en la cárcel de Trelew en 1972, tras un intento de fuga cuando ya se habían rendido. (1)

La protagonista de esta historia en el Centro de Documentación “Juan Carlos Garat”.

 ¿Cómo arranca el proceso?  

Un día, conversando con un amigo le comentó que  quería  plasmar sus vivencias en un libro. Ahí nomás, Gustavo Balladore, le recomendó que hablara con Miguel “Cocó” Cabrera. “A los meses lo llamé y le dije: usted lo tiene que escribir y yo le cuento todo”, dice, mientras muestra un cuaderno lleno de anotaciones. Empezaron a trabajar una vez por semana durante más de un año en la selección de los materiales. “Como decimos en la introducción empezamos con más entusiasmo que maestría pero al final Cocó  puso en palabras lo que yo quería contar”, afirmó.

Como le ocurrió a otros hijos e hijas de víctimas del terrorismo de estado y de la dictadura cívico militar, se enteró en plena adolescencia que su familia no había muerto en un accidente automovilístico.  Frente a esta realidad sostiene  que es de las que piensan que “hay que mirar adelante sin desprendernos de la historia y de cómo la vivió cada uno. Lo cual no significa olvido ni correrse de la realidad. Pienso ahora en Eugenio (Talbo Wright) y tantos más a los que les ha sido difícil sobrellevar tanto dolor”, agrega. Tenía un año y medio cuando junto a su tío Víctor José Pujadas de apenas 11 años quedaron encerrados en la casa. Cuando terminó la pesadilla él la salvó. En ese contexto “Crecí con mis abuelos maternos Carmelina y Ambrosio. No se hablaba de política en mi casa”.

A lo largo de su vida y de manera más intensa durante la cocina del producto gráfico recolectaron abundante información aportada por personas que  conocieron a  las familias. Quería ir más allá de ser señalada con disimulo como “la hija de guerrilleros o subversivos”, afirma.

Dedicatoria

“Se lo dedico a mi madre, Mirta Bustos. Bien criolla, nacida en Córdoba, en un hogar humilde donde vivió con mis abuelos que venían de Tulumba. Se conocieron con mi padre José María Pujadas que pertenecía a una clase acomodada, en plena militancia, en los bailongos y juntadas y cuando daban clases a los chicos en distintos lugares”, explica.

Más adelante reafirma que creció “en un entorno de amor, de protección, donde quizá tenía más valor una tutuca que otra cosa. “Cuando tenía 12 años, falleció mi mamá y con mi abuelo hicimos lo que pudimos”, evoca. Valora las experiencias que la fueron  preparando para afrontar “los tironeos de la memoria y  poder juntar energías para recorrer despachos, viajar a Trelew,  presenciar los juicios a los asesinos, asistir a celebraciones, homenajes y aniversarios”, destaca.

Mirando de reojo el celular

El libro está ordenando en 25 capítulos que hilvanan una trama donde el escritor a criterio  de María Eugenia “captó lo vivencial de las historias que son reales”.

El título principal y los que anticipan el contenido de cada capítulo remiten al estilo  del sueco Stieg Larsson y su famosa saga Millennium que traspasó los límites de su país.  Obvio, se trata de una percepción subjetiva de esta cronista. Por caso, “De portaviones a portacorazones esperanzados”, narra la llegada de España de la familia Pujadas; “La bala que no quiso salir”, se refiere literalmente a Mirta que pudo sobrevivir a la masacre.

Baronetto, autor de la contratapa dice  en uno de los párrafos de su comentario: “Hay muchas idas y vueltas entre el amor y el dolor. Más cuando se concentran en un cuerpo. En lugares únicos o compartidos.La lucha entre vivir y morir o disfrutar y padecer pero entre tironeos y empujones se avanza, indefectiblemente. No hay oportunidades para retrocesos del tiempo. Por eso se madura. Lo revelan así estos relatos, no estereotipados y lejos de la victimización”.

En la introducción a la que este medio tuvo acceso reproducimos este fragmento: “A lo largo de estas páginas se desgranan los hechos reales que supimos reconstruir con la frialdad de los testimonios de personajes reales y los helados párrafos de algún expediente, hombres y mujeres con sus nombres, personas que viven y personas que ya no están. También la ficción acudió en nuestra ayuda para entibiar y acaso enriquecer la descripción de muchos acontecimientos. Nada se ha falseado y es probable el hallazgo de algún vacío por datos que no llegaron, o la omisión intencionada de algún nombre comprometido. Es preciso dejar muy claro, como un eje medular de la inspiración de esta obra, la enorme distancia de sus propósitos con el odio, el rencor o el solitario reclamo de justicia…”.

Ficha técnica

Título: La mujer que se hizo hilvanando retazos.
Autores: Miguel “Cocó” Cabrera y María Eugenia Pujadas.

Género: novela. Consta de 162 páginas y 25 capítulos.
Ilustración: Gustavo Pujadas (hermano).
Contratapa: Luis Miguel Baronetto.

La presentación se realizará en el Auditorio del Centro Cultural “Néstor Kirchner”, de Radio Nacional, el  19 de agosto, a partir de las19:30.  (Av. Vélez Sarsfield esquina Santa Rosa).Entrada libre y gratuita.

Nota

1- Aquella madrugada del 14 de agosto de 1975, una grupo de tareas del D2 secuestró a José María Pujadas Valls, Josefa Badell Suriol de Pujadas, José María Pujadas Badell, María José Pujadas Badell y Mirta Yolanda Bustos. Los ejecutaron y arrojaron sus cuerpos en un pozo cerca de la estancia “La Lagunilla”. Mirta sobrevivió al disparo recibido y fue rescatada del pozo al otro día por los bomberos. Su testimonio fue una de las principales pruebas de la Fiscalía. Ver más detalles en este artículo de fiscales.gob.ar.

*Periodista. Agencia Prensared. 

www.prensared.org.ar