EE.UU| El derecho al voto, una controversia histórica

La ley sobre la protección del derecho al voto en Estados Unidos es causa hoy de discrepancias y enfrentamientos entre las dos principales fuerzas políticas que dominan al país. Esto es, demócratas y republicanos.

 Por Redacción*

A pocos días 17 de enero, Día de Martin Luther King Jr., quien consagró su vida a la lucha por los derechos civiles, hasta su asesinato el 4 de abril de 1968, en Memphis, Tennessee, el tema del derecho al voto y el ataque a este por fuerzas políticas conservadoras, mantiene a los estadounidenses enfrentados.

Un poco de historia muestra que la Decimotercera Enmienda de la Constitución (1865) prohibía la esclavitud dando cierta ciudadanía a los antiguos esclavos, pero la Decimocuarta Enmienda, aunque incluía el debido proceso y las cláusulas de igualdad de protección, no prohibía expresamente la discriminación al derecho al voto por motivos raciales.

La Decimoquinta Enmienda, ratificada el 3 de febrero de 1870, confirió poderes al Congreso para supervisar los procesos electorales estatales y así controlar que no hubiera ningún tipo de discriminación.

Desde entonces muchas fueron las artimañas para violar el derecho de los negros y otras minorías a sufragar con libertad o coartar sus derechos.

Más adelante se aprobó la Ley de Derecho al Voto de 1965 (en inglés Voting Rights Act of 1965), una ley histórica que prohibió las prácticas discriminatorias en el derecho al sufragio a los afroamericanos.

Dicha iniciativa fue promulgada por el presidente Lyndon B. Johnson, el cual ya había aprobado la Ley de Derechos Civiles el año anterior.

La norma da poderes al Congreso de supervisar la administración electoral de los estados, siempre que el estado tenga un historial de prácticas discriminatorias y no pudiendo hacer ningún cambio que afecte a los resultados electorales de ningún estado sin la autorización expresa del Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

La decisión fue reformada cuatro veces siendo las más reciente una extensión de 25 años hecha por el presidente George W. Bush en 2006.

Esta ley es considerada un hito dentro de la legislación de los derechos civiles, aunque algunas de sus disposiciones generaron controversias a lo largo de los años.

En la renovación de 2006 algunos miembros del Partido Republicano se opusieron con el argumento de que la consideraban una extralimitación del poder federal al no existir ya estados del sur que en su legislación limiten el derecho a voto por causas raciales.

En la actualidad, los demócratas y el presidente Joe Biden hacen esfuerzos para alcanzar la protección del derecho al voto.

Según el diario The Hill, con la agenda de gasto social de la administración estancada en el Senado, que está 50-50, los azules buscan una victoria en un tema que advierten podría tener consecuencias a largo plazo para la democracia estadounidense.

Tanto el presidente Biden como la vicepresidenta Kamala Harris mencionaron la amenaza al derecho al voto en sus respectivos discursos para conmemorar el aniversario de la insurrección del 6 de enero de 2021, un evento que para muchos fue el principal ataque en años a ese logro de los estadounidenses.

«Si el Senado no puede aprobar la ley del derecho al voto antes de la festividad de King, se están burlando de la festividad», declaró el reverendo Al Sharpton, activista de los derechos civiles y fundador de la Red de Acción Nacional.

«Si pueden encontrar una manera de aprobar la infraestructura, pueden encontrar una manera de lidiar con la estructura moral de este país, y esa es la Ley de Derecho al Voto», puntualizó Sharpton.

Para operadores políticos, la situación es crítica si se observa que durante meses una serie de leyes promulgadas por las legislaturas estatales dominadas por los republicanos en medio de falsas afirmaciones del presidente Donald Trump y sus aliados sobre las elecciones de 2020, dificultarán el voto de ciertos grupos.

En el camino hacia una victoria en el Congreso, los demócratas pueden estar obligados a cambiar el reglamento del Senado y tratar de eliminar el entorpecimiento legislativo conocido como filibusterismo legislativo de 60 votos.

Los demócratas solo tienen 50 y pudieran tener menos pues dos miembros de esa tolda se oponen a eliminarlo.

Los dos proyectos de ley que apoya la Casa Blanca –la Ley de Derecho al Voto John Lewis y la Ley de Libertad de Voto- hasta ahora no superaron la oposición de los rojos republicanos.

Se espera que los próximos días y con las elecciones de mitad de período a la vuelta de la esquina se produzca una ofensiva de los demócratas para superar la oposición de los rojos que ya en cuatro oportunidades lograron bloquear el voto y se espera que de retomar el control legislativo avanzaran medidas aún más restrictivas contra el voto.

Fuente: Resumen latinoamericano. Original: Prensa Latina.

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